Esta obra maestra del cine negro y el surrealismo, dirigida por Orson Welles, narra la travesía de un marinero irlandés seducido por una peligrosa femme fatale en un mundo de engaños.
La película es célebre por su innovación visual, destacando el uso de iluminación en claroscuro, ángulos distorsionados y el legendario clímax en un laberinto de espejos.
Pese a que el estudio eliminó más de una hora de metraje original, se ha consolidado como un clásico de culto admirado por su atmósfera onírica y complejidad simbólica.