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Virgen y mártir, que en el transcurso de una infancia difícil, ayudando a su madre en las labores de la casa, se distinguió ya por su piedad; a la edad de doce años murió en defensa de su castidad, a causa de las puñaladas que le asestó un joven que intentaba violarla cuando se hallaba sola en su casa. "Lo perdono por el amor de Jesús, y quiero que él también venga conmigo al paraíso. Quiero que esté a mi lado… Que Dios lo perdone, porque yo ya lo he perdonado".
Médico y presbítero italiano, fundador de la Congregación de los Clérigos Regulares de San Pablo o Barnabitas, para la reforma de las costumbres de los fieles cristianos, instituyendo asimismo la práctica de las 40 horas de adoración eucarística. "Corran como locos, no sólo hacia Dios, sino también hacia el prójimo".
Reina de Portugal, admirable por su desvelo en conseguir que reyes enfrentados hiciesen las paces y por su caridad en favor de los pobres; muerto su esposo, el rey Dionisio, abrazó la vida religiosa en el monasterio de monjas de la Tercera Orden de las Clarisas de Estremoz, en Portugal, que ella misma había fundado, y en el cual murió cuando se esforzaba por conseguir la reconciliación entre un hijo y un nieto suyos que estaban enfrentados. "Tanta mayor libertad de espíritu tendrás cuando menos deseos de cosas inútiles o dañosas tengas".
Apóstol, quien, al anunciarle los otros discípulos que Jesús había resucitado, no lo creyó, pero cuando Jesús le mostró su costado traspasado por la lanza y le dijo que pusiera su mano en él, exclamó: «Señor mío y Dios mío». Y con esta fe que experimentó es tradición que llevó la palabra del Evangelio a los pueblos de la India.
Obispo que evangelizó con gran celo a los pomeranios, recorrió todas las ciudades instruyendo a los gentiles y bautizando a los que se adherían a la fe, intercediendo ante el príncipe por la liberación de los prisioneros, exhortando a todos a abandonar los ídolos y a convertirse al Dios de Jesucristo; esparció misioneros por toda la Pomerania.
Presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que pasó por muchas dificultades y pesares predicando el Evangelio entre las tribus todavía paganas de la Sierra Gorda y las Californias, en su propia lengua, y defendió con gran valentía los derechos de los pobres y de los humildes. "Siempre adelante, nunca hacia atrás”.
Rey de Hungría, que restableció en su reino las leyes cristianas dictadas por san Esteban, corrigió las costumbres, dando él mismo ejemplo de virtud, y propagó la fe cristiana en Croacia, que había sido incorporada al reino húngaro, estableciendo la sede episcopal de Zagreb.
Simón, hijo de Jonás y hermano de Andrés, fue el primero entre los discípulos que confesó a Cristo como Hijo de Dios vivo, y por ello fue llamado Pedro; y Pablo, apóstol de los gentiles, predicó a Cristo crucificado a judíos y griegos. Los dos apóstoles, siendo las columnas de la Iglesia, anunciaron el Evangelio en Roma, donde, en tiempo del emperador Nerón, sufrieron el martirio: Pedro crucificado cabeza abajo y Pablo, degollado. “Sean santos en su proceder como es santo el que los ha llamado”; "Muy gustosamente gastaré y me desgastaré totalmente por vuestras almas".
Padre de la Iglesia, Obispo, Doctor de la Iglesia y discípulo de san Policarpo de Esmirna, que siendo sucesor del obispo san Potino en Lyon custodió con fidelidad la memoria de los tiempos apostólicos, hasta morir coronado por un glorioso martirio; considerado como uno de los primeros teólogos de la Iglesia, debatió en muchas ocasiones acerca del respeto a la tradición apostólica y, en defensa de la fe católica, publicó un célebre tratado contra la herejía. “El Hijo de Dios se hizo hijo del hombre, para que el hijo del hombre llegue a ser hijo de Dios”; “El error no se manifiesta tal cual es, por temor de que, apareciendo desnudo, sea reconocido; sino que, adornándose artificiosamente de un vestido de verosimilitud, obra de modo que aparece a los ojos de los ignorantes más verdadero que la verdad misma”.
Padre de la Iglesia, Obispo y Doctor de la Iglesia, que elegido para ocupar la sede de Alejandría, trabajó con empeño para mantener íntegra la fe católica, y en el Concilio de Éfeso defendió los dogmas de la unidad de persona en Cristo y la divina maternidad de la Virgen María; es el gran teólogo de la Unión Hipostática, habiendo elaborado una clara teología de la Encarnación. "Así como dos pedazos de cera derretidos juntos no hacen más que uno, de igual modo el que comulga, de tal suerte está unido con Cristo, que él vive en Cristo y Cristo en Él".
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"Sed santos, pues Yo soy Santo" (Lv 11,44), es la llamada que Dios hace al ser humano. De la mano de numerosos testigos de Dios en el mundo, caminaremos hacia el Cielo siguiendo sus huellas.…