Desde las antiguas tradiciones de diferentes lugares del mundo, se habla de las prácticas ancestrales que dedicaban este día para honrar y conectar con el cielo, con lo Divino, es un momento de alinear el alma con los planos superiores de donde viene nuestra alma. Es un momento para resetear y alinearnos con nuestros propósitos, dones y talentos.
Un regalo para demostrarnos a nosotros mismos que podemos seguirnos construyendo, llenándonos de luz, de esperanza, de certezas positivas, para un día más adelante, elevarnos al cielo hacia nuestra otra patria, de una manera más pura y completa.