La Misa, como todas las cosas en la que participamos los hombres, podemos convertirla en nuestra rutina diaria.
Y aunque haya rutinas buenas, también es verdad que no es sólo una cosa que hacemos nosotros.
La Misa es un rito, pero es mucho más. El Papa Benedicto nos habla de la “mística” de la Eucaristía: la base de este sacramento es el abajarse de Dios hacia nosotros.