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Padre Gustavo Godinez
Mc 4, 35–41
Aquel día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos:
“Pasemos a la otra orilla”.
Dejando a la gente, se lo llevaron en la barca tal como estaba.
Otras barcas lo acompañaban.
Se levantó entonces una fuerte tempestad, y las olas entraban en la barca, hasta casi llenarla.
Jesús dormía en la popa sobre un cabezal.
Lo despertaron diciéndole:
“Maestro, ¿no te importa que perezcamos?”
Él se levantó, increpó al viento y dijo al mar:
“¡Silencio, cállate!”
El viento se calmó y sobrevino una gran calma.
Después les dijo:
“¿Por qué tienen miedo? ¿Aún no tienen fe?”
Ellos quedaron llenos de temor y se decían unos a otros:
“¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?”
By Piedras VivasPadre Gustavo Godinez
Mc 4, 35–41
Aquel día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos:
“Pasemos a la otra orilla”.
Dejando a la gente, se lo llevaron en la barca tal como estaba.
Otras barcas lo acompañaban.
Se levantó entonces una fuerte tempestad, y las olas entraban en la barca, hasta casi llenarla.
Jesús dormía en la popa sobre un cabezal.
Lo despertaron diciéndole:
“Maestro, ¿no te importa que perezcamos?”
Él se levantó, increpó al viento y dijo al mar:
“¡Silencio, cállate!”
El viento se calmó y sobrevino una gran calma.
Después les dijo:
“¿Por qué tienen miedo? ¿Aún no tienen fe?”
Ellos quedaron llenos de temor y se decían unos a otros:
“¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?”