La reproducción se produce mediante la unión sexual. En el proceso, el hombre deposita el
semen, un fluido viscoso portador de varios millones de células espermáticas, dentro del tracto
reproductivo de la mujer. Cuando la célula espermática fertiliza el óvulo de la mujer, se forma un
embrión, el cual se desarrolla a lo largo de la preñez y da como resultado un nuevo ser humano.
A los trece años el hombre llega a la pubertad, ese estadio del desarrollo en el cual se vuelve capaz
de la reproducción sexual. (Por esto, de acuerdo con la ley judía, es considerado entonces un
"hombre"). El sistema reproductivo masculino, externo al cuerpo, está conformado por el escroto,
los testículos y el órgano sexual. El esperma, o simiente, se produce y desarrolla en una cantidad de
glándulas internas y conductos de los testículos, los que también producen hormonas masculinas.
Cuando el hombre se excita, se produce una erección, permitiendo la eyaculación o descarga del
semen. Los órganos reproductivos masculinos se encuentran fuera del cuerpo debido que la
temperatura interna de éste es demasiado alta como para permitir el desarrollo del esperma. El
escroto tiene como función mantener las células espermáticas a una temperatura algo inferior a la
del interior del cuerpo.