El grave problema de la sed que puede rendir a una plaza sitiada, lo resolvió Hermenegildo Galeana, quien en una acción de leyenda quita el ojo de agua al batallo de Lobera que lo custodiaba, era el 3 de abril de 1812.
Otros espectro aparecía en Cuautla, más feroz y mortal EL HAMBRE, para el mes de abril las provisiones se habían terminado, solo tortillas de maíz eran el sustento, la carne, frijoles, manteca, pan, solo existían en sus mentes, hasta los animales más repugnantes como ratones, lagartijas, iguanas y gatos se habían extinguido.
Los campos donde se recogían quelites, quintoniles y verdolagas estaban yermos.
Los soldados y habitantes extenuados y malícientes, parecían espectros errantes que vagaban entre los escombros de su antes risueña villa.
El hambre, la sed, el calor y vigilias trajeron otro jinete apocalíptico, LA PESTE, Todo Cuautla era un hospital y cementerio, ya no había tiempo ni fuerza para enterrar a los muertos y las bombas no cesaban de caer.
Un día el venerable general Leonardo Bravo vio que un soldado saboreaba con avidez un trozo de cuero y al preguntarle si hallaba bueno el alimento este contestó ..“como si fuera jamón mi general”, a este extremo recurso llegaron, comer cueros remojados, los defensores de Cuautla, resistían más allá de lo humano.
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texto: Samuel Hernández Beltrán
voz: Juan Manuel Vivar Díaz