Un viaje de meditación no implica sustraerse del mundo físico. Por el contrario, es elevarse a un plano superior sin desconectarse de la materia. Es un viaje que nos enfrente con la cara más profunda de nuestro ser y con aquellos sentimientos que aun debemos de trabajar.
En esa ocasión invitamos a Arcelia Lorta, una gran amiga quien nos cuenta sus experiencias por ese enigmático país asiático.