Por: Odalys Ramírez Guanche (Radio Cruces)
Los jóvenes usan un código distinto sobre todo para hablar entre ellos, aspecto que los adultos ven con desagrado, y es cierto que muchos distorsionan nuestro idioma y no, precisamente, para bien, pero es una situación que reconocen y puede tener solución. Lo grave está en la chabacanería y las palabras obscenas que los propios jóvenes –y personas no tan jóvenes-, dicen en cualquier lugar, a pesar de estar conscientes que no es correcto.