Cuando una pareja decide que es hora de ir a vivir juntos, está claro que aceptan que, a partir de ese momento, les tocará compartir muchísimas cosas, como el baño, la cocina, o la cama. Sin embargo, cuando nos mudamos a vivir con nuestro amado o amada, todo cambia, incluyendo los microbios de nuestra piel. (ANC Radio)