De las bandas de los '70, a parte de los grandes tótems legendarios, suelen aparecer tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido dos categorías. Los grupos más o menos efímeros, bandas que en su monento lo petan pero que no duran más de 3-4 años o 2-3 álbumes, caso de gente como Dust, Rare Earth, Bubble Puppie, Captain Beyond o incluso Budgie, o en segundo lugar, bandas que si tuvieron un largo recorrido pero que más tarde o más pronto y por motivos inescrutables fueron injustamente tratadas por la industria, la crítica o incluso el gran público, bandazas que tuvieron su momento pero que quedaron a la sombra de los peces gordos, ese es el caso de gente como Atomic Rooster, en su momento Thin Lizzy o la banda que nos ocupa hoy, los Uriah Heep. Nos visita otra vez en el Temple, Dani Riveiro, bajista de Mothercrow para hablarnos de una de sus fomaciones favoritas de adolescencia (y lo hace acompañado de su buena amiga historiadora y musicóloga Patricia Pereira) y es que Uriah Heep es una de las grandes tapadas. Siempre con la espada de damocles de la crítica en cuanto a que no termininan de ser ni Purple ni Black, lo cierto es que la banda de David Byron con su larga trayectoria demuestra que artísticamente, especialmente en los primeros 5 o 6 álbums de sus early years a principios de los 70, nada tienen que envidiar. Aprovechamos el genial directo de Birmingham, Live '73, para desgranar los grandes temas de esa primera época para descubrir que Uriah Heep es Uriah Heep y que crean desde grandes desarrollos psicodélicos como July Morning, Sunrise o Gipsy hasta pepinos hard rockeros y a barraca a lo GFR como Easy Livin, Look at yourself o Tears in my eyes, todo ello con un lenguaje muy personal a veces mágico a veces fantasmal, oscuro y demoniáco como el que más.