Kiwa permanece derrumbado sobre el sillón, inmóvil, con un gesto idiotizado en su rostro asiático. El hombre increíble lo observa detenidamente. El pequeño Solín permanece en un rincón observando la escena y Tagasi-Chani permanece junto a Kalimán.
Kiwa permanece derrumbado sobre el sillón, inmóvil, con un gesto idiotizado en su rostro asiático. El hombre increíble lo observa detenidamente. El pequeño Solín permanece en un rincón observando la escena y Tagasi-Chani permanece junto a Kalimán.