Kalimán, haciéndose aún pasar por el difunto Kiwa, llega hasta uno de los barrios más sórdidos de los muelles. Ahí donde los callejones parecen más estrechos y peligrosos. El barrio donde los marinos gustan de reunirse por las noches a celebrar.
Kalimán, haciéndose aún pasar por el difunto Kiwa, llega hasta uno de los barrios más sórdidos de los muelles. Ahí donde los callejones parecen más estrechos y peligrosos. El barrio donde los marinos gustan de reunirse por las noches a celebrar.