La hermosa Tagasi-Chani ha quedado inmóvil. En su bello rostro, de rasgos orientales y delicados, se adivina el profundo dolor que le causa la triste noticia. Su boca, breve y roja, tiembla queriendo ahogar un sollozo.
La hermosa Tagasi-Chani ha quedado inmóvil. En su bello rostro, de rasgos orientales y delicados, se adivina el profundo dolor que le causa la triste noticia. Su boca, breve y roja, tiembla queriendo ahogar un sollozo.