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Desde bien pequeña me han fascinado las fábulas y cuentos fantásticos. Allá donde hubiera elfos, sirenas o cualquier criatura mitológica, allí estaría. Sin embargo, tardé muchos años en pasar de espectadora a creadora. Y no fue para nada como lo imaginaba antaño.
Iko no es, en realidad, fruto de mi imaginación, porque Iko soy yo. Es cierto que he envuelto su historia en elementos mágicos, pero todo lo que narro en ella ocurrió. Gracias a los tres personajes con los que se cruza por el camino, el hada al fin logra quererse en el orden correcto: de dentro hacia fuera.
En parte, el desenlace no deja de ser ficción: la vida no lo pone fácil y algunos días se siguen tiñendo de gris. Aún así, siempre honraré a esa niña que sufrió y resistió, siguió soñando, recibió arropo y sostén, y finalmente se atrevió a ir en busca de su paz. Sin duda, es el viaje con el punto de inflexión más dulce que he recorrido nunca. Sé que aquel no fue el final, pues quedan más paradas, obstáculos y metas. Mas también sé que cada paso valdrá la pena si consigo encontrarme una y otra vez.
By JocandaDesde bien pequeña me han fascinado las fábulas y cuentos fantásticos. Allá donde hubiera elfos, sirenas o cualquier criatura mitológica, allí estaría. Sin embargo, tardé muchos años en pasar de espectadora a creadora. Y no fue para nada como lo imaginaba antaño.
Iko no es, en realidad, fruto de mi imaginación, porque Iko soy yo. Es cierto que he envuelto su historia en elementos mágicos, pero todo lo que narro en ella ocurrió. Gracias a los tres personajes con los que se cruza por el camino, el hada al fin logra quererse en el orden correcto: de dentro hacia fuera.
En parte, el desenlace no deja de ser ficción: la vida no lo pone fácil y algunos días se siguen tiñendo de gris. Aún así, siempre honraré a esa niña que sufrió y resistió, siguió soñando, recibió arropo y sostén, y finalmente se atrevió a ir en busca de su paz. Sin duda, es el viaje con el punto de inflexión más dulce que he recorrido nunca. Sé que aquel no fue el final, pues quedan más paradas, obstáculos y metas. Mas también sé que cada paso valdrá la pena si consigo encontrarme una y otra vez.