Hubo numerosos momentos en la historia en los que la meta de la paz eterna y la felicidad eterna para toda la humanidad estuvo al alcance. Tanto Adán como Noé tuvieron la oportunidad de provocar un cambio universal y lograr una plenitud sin fin. El Zóhar compara el camino hacia la paz permanente con la creación y el cuidado de un jardín. Adán se compara con la fuerza que hace que el agua de lluvia caiga sobre la tierra y la nutra, y Noé representa a la persona que fabrica las herramientas necesarias para cuidar el jardín. La aparición de Abraham en nuestro mundo corresponde a la fuerza que influye en las flores para que crezcan y florezcan. Ahora que el nombre de Abraham incluye la letra adicional Hei ה, que significa el ritual de la circuncisión, está preparado para recibir la gran Luz del Creador, expresada a través del Tetragrámaton יהוה, uno de los Nombres sagrados del Creador que irradia Su energía espiritual.