Esta sección analiza las dos especies de ira, una bendita y otra maldita. Rabí Shimon explica el ritual de la purificación de manos cada mañana y por qué es necesaria esta santificación.
Pertinencia
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A veces debemos ejercer juicio o ira arraigada en el amor y la generosidad. La ira positiva es una forma de amor, como cuando un padre disciplina a su hijo por preocupación por su seguridad. Sin embargo, la ira basada en el ego crea energía negativa. Si un padre castiga a su hijo como expresión de frustración interna, esta ira es una maldición. Una versión de la ira genera amor; la otra crea oscuridad. Las palabras que revelan estas verdades nos ayudan a alcanzar la sabiduría para controlar la ira arraigada en el amor, que, por lo tanto, está bendecida con la Luz del Creador.
109. Ven y mira: «Y se dijeron el uno al otro (lit. 'un hombre a su hermano')» (Bereshit 37:19). Estos son Shimón y Leví, quienes eran hermanos en todos los aspectos, pues ambos provenían del lado del Juicio Severo, y su ira era, por lo tanto, una ira asesina, como está escrito: «Maldita sea su ira, porque fue feroz; y su furor, porque fue cruel» (Bereshit 49:7).