"Este libro intenta contener un lenguaje inclusivo y no sexista. La pretensión es no caer en estereotipos discriminatorios ni en manuales fríos o letras correctas y de laboratorio. La búsqueda es de una libertad que transpire cambios y pueda ser cambiada. Por eso se intercalan femeninos, masculinos, x, todas, todos, todes o barras de ellos/ellas, el uso de la e, invenciones como tuttis, palabras batalladas como femicidios y clasismos resignificados o juegos de palabras en la corazonada de letras que convoquen a ser leídas y a abrir fronteras sin corsets ni reglas fijas. El lenguaje es una forma de batalla. La palabra es transformadora y dinámica. Y nuestra pelea busca la acción, el goce y la poesía”.