Para muchas de nosotras (y como siempre, me incluye en la lista) hay momentos, situaciones, actividades en las que necesitamos ayuda, pero sentimos que "no debemos pedir ayuda", que "debemos hacer todo solas", que "nos da vergüenza pedir ayuda" porque es un signo de debilidad, de que no somos capaces. Este sentimiento no nos ayuda, no hace sentir mal y afecta a nuestra seguridad. Pero ¿sabes qué? Es algo que podemos cambiar. Hoy comparto contigo mi punto de vista y el por qué creo que necesitas trabajar en ello, entre mates...