Se reduce al simple acto de tener fe en que todo lo que ocurre, aquí y ahora, es perfecto en nuestro plan de vida, se requiere humildad para entender que nuestro conocimiento no es absoluto y que por ende no siempre sabemos que es lo mejor para nosotros y para los demás, pero si soltamos el control, la expectativa, el querer saber y predecir el futuro y solo abrazamos el presente como único momento y perfecto aceptamos nuestra naturaleza: la sabiduría.