¿Qué es realmente ser conservador?
Por Héctor Rosales.
En el universo, en si mismo operan una serie de fuerzas que buscan el desorden y la destrucción de todo lo que hallen a su paso, en determinado momento las resistencias que dan forma y funcionalidad, tanto las físicas, como las mentales seden. Prácticamente no hay nada ni nadie humano que pueda soportar el paso del tiempo de manera indefinida. Todo parece tener un fin, y esa parece ser la regla general, que nos viene dada de la observación y las leyes naturales, al punto de generalizarlo y hacerlo absoluto.
Sin embargo, hay también cosas que parecen escaparse a ésta regla, elementos de valor vital intangibles por los cuales seres humanos han estado dispuestos a dar sus vidas, y esos elementos vitales han sido capaces de sobrevivir incluso a la aparente muerte de sus defensores.
La institución familiar, tradición, la religión, valores y criterios.
Una Iglesia que lleva más de 2 mil 20 años es una clara muestra de esa resistencia que escapa a esta regla de destrucción, decadencia y degeneración (alguien diría entropía), al punto de ser irreconocible o haber perdido su esencia, más halla de las palabras, sigue existiendo, y no parece necesitar algo en especifico para hacerlo más de que del reconocimiento y culto a Dios, una inteligencia superior, por encima de toda capacidad de comprensión racional y humana.
El hecho de que sea carente aparentemente de racionalidad, no hizo menos validos sus principios para formar civilizaciones por milenios, sino que fueron miles veces más fuerte que cualquier razón cientifica o racional, para fundamentar la civilización occidental, esa misma moral que también incluye la Historia del Pueblo Judío como las raíces de éste árbol universal, del cual las malas ramas se cortaron así mismas, pero también siguen llamadas a retornar.
El conservar y proteger lo amado, es propio de la naturaleza misma.
El instinto de auto-conservación es universal a todo ser vivo, por ello nunca nadie va poder decir que el concepto de conservador este superado en el tiempo, sino que seguira prosperando.
Solo en el plano político el conservador, ha venido a ser difamado mediante la ambiguedad, y la tergiversación del concepto, por los descalificativos de la izquierda progresista, liberal y marxista, y por un periodo de tiempo también por los fascistas y nacional-socialistas, la que defiende el cambio por el cambio, con la creencia irracional en que toda forma de cambio, que sea diferente del orden establecido, sin importar sea éste del orden natural, moral, religioso o social, vendria ser algo digno de ser celebrado, como un progreso.
Más nadie se pregunta que es realmente lo que están haciendo progresar, los progresistas desde hace siglos, incluidos protestantes, sectarios, jacobinos, liberales, socialistas, comunistas, neo-paganos, etc. No están haciendo progresar una sociedad mejor, sino una sociedad dominada por concepciones cuyo único argumento es ser diferentes al orden Occidental Cristiano, no importa que para ello se busquen modelos de ideas y concepciones antiguas y ya caidas en descredito.
Es como si fueran simples defensores de la degradación de las cosas, cuales bacterias o proceso de oxidación o descomposición o desintegración.
Si las fuerzas de la naturaleza tienden al desorden y la destrucción, la vida misma tiende a regenerarse, reorganizarse de manera INTELIGENTE para conservarse, sabiendo bien que es su deber preservar algo que inició desde tiempos inmemoriales, algo a lo que le debemos la existencia y ha de respetarse, sino es posible mejorarlo, ha de ser posible conservarlo igual, como un tesoro y legarlo a alguien más como un patrimonio vital.
Si el mundo hoy ha sido puesto en nuestras manos, estamos obligados al menos a conservarlo igual que como lo encontramos o mejorarlo, eso es el conservadurismo.
Conservarlo con los medios que ya están probados que fueron los idoneos para mantener la prosperidad durante milenios, sin caer en un colapso, en vez de tener esta enfermedad por el cambio por el cambio de los progresistas, quienes van por el mundo queriendo imponer una arrogante planificación inviable y poco fundamentada, contra el mundo con sus prejuicios de reformadores o redentores sociales, mesianismo y desequilibrio, visiones parciales, que a fin de cuentas son opiniones sesgadas, lo que caracterizan el pensamiento de izquierda.
El progresista no tiene ningún respeto por las potencialidades del ser humano, ni por las potencialidades de un orden moral, social y natural que no comprende, y por tanto tampoco entiende de las consecuencias de su destrucción.
Ocurría por ejemplo en la Biblia, sobre todo en el Antiguo Testamento que lo peor para una mujer era no tener descendencia, porque eso la privaba de poder haber sido el canal por el cual, nacería el Salvador descendiente del Rey David, que gobernaría para el mundo y haría justicia universal.
Las posibilidades del ser humano, del alma son infinitas.
Como puertas o canales abiertos a la vida, es mi deber y obligación, mantenerlos abiertos. Aquello que tanta felicidad me dio, y me dio la misma vida, debe de seguir existiendo, ser reconocido, y respetado.
Aquello que posibilitó la vida misma de millones, de millones de millones que hicieron lo mismo, para que yo pudiera recibir mi herencia cultural, genética y espiritual, han de permanecer intactos, y he de luchar, y heredar tanto los derechos como las obligaciones de defenderlos.
Ésto es el conservadurismo. Basado como se puede ver en hechos, pero también en posibilidades, en un actuar siempre inteligente, para lograr hacer subsistir los valores universales.
El conservadurismo es una visión sana y optimista de la existencia humana, el instinto más básico de la vida, es siempre la auto conservación. El conservador ve en la tradición un medio para transmitir valores y virtudes ancestrales, que se han ido e irán perfecionando en evolución, o al menos se mantendrán.
El progresista en cambio, quiere revender errores de la humanidad que demostraron ser fracasados desde hace milenios al punto de precipitar la extinción de pueblos enteros con trastornos políticos, vicios y anti-valores como la nueva respuesta a los problemas actuales. El progresista es solo un charlatán.
El conservador enfrenta el progresista, porque el progresista es un opresor por naturaleza, que pretende dictar lo que todo mundo debe hacer unilateralmente, sin importar sus condiciones de vida particulares, cultura, valores o tradición.
Éste instinto de auto-conservación, protege la vida misma, pero una vida que va incluso más halla de la existencia física. Pues mientras en el progresista no hay lugar para Dios, ni una moral definida. El conservador sabe de la existencia de Dios, y las garantias de una sociedad creyente, preparada para ésta y otra vida.
Por ésta razón inmediatamente surge la idea de inmortalidad, que los pueblos paganos también buscaron naturalmente con desesperación, pero sin poder superar la dimensión material o la superstición. La vida eterna que ellos se crearon, era una vida como la experimentada en la Tierra directa y personalmente.
No tuvieron la capacidad de agregarle un plano superior, sino elementos estáticos, con un universo eterno, y sin cambios en el cosmos, en cosas tan simples se agotaba su visión superficial de las cosas.
Eso no es conservadurismo, eso es simple superstición, y la visión de unos hombres que naturalmente ante lo desconocido tenían miedo, al saber como actuar.
El conservadurismo no estaba en ellos, como es visible la carencia de un aprecio a virtudes tales como la templanza, la moderación y el control, ni de asignarle un valor a la vida como un medio para poder actuar por cosas superiores a las materiales.
Caso distinto es con la Iglesia Católica, donde el conservadurismo encontró una institución que políticamente es conservadora sólidamente, y si bien la Iglesia no se opone al avance material, o tecnológico, no ve en ellos la salvación del hombre, que es la conservación, trasmisión y protección de sus valores.
Por lo que la Iglesia es conservadora, al no dejarse confundir por los diversos objetivos dictados por los sistemas economicos, filosoficos y sociales, no ha perdido el objetivo de la existencia humana en más de dos milenios.
Por eso el conservadurismo es tan importante.
Todo aquel que se ponga hablar directamente en contra del conservadurismo no puede ser otra cosa que un destructor, o alguien que desea modificar cosas de las cuales no tiene ningún conocimiento, ni ninguna legitimidad para cambiar o destruir algo de lo cual puede depender un equilibrio natural extremadamente complejo, la existencia misma de la civilización o la especie humana.
El progresismo no halla su justificación porque es destrucción, ruptura y modificación, es cambio de sentido y significados, es usurpación, y error.
Mientras que el conservadurismo, es cambio, inteligente con fines de conservación en el sentido de desarrollar, algo que a probado su valor, como algo perdurable en el tiempo. La cultura y valores cristianos por ejemplo, tiene ese carácter de conservadores.
Por tales elementos el conservadurismo no puede ser calificado de reaccionario, ni de primitivista o esclavista, porque los valores que defiende no son una inercia cultural, o social, sino moral.
El progesismo evidentemente es de izquierda y entre sus peores errores se halla el dogma del apocalipsis climatico, el neo-maltusianismo, el exterminio de la especie humana vía aborto, el ateísmo, la defensa de 112 desviaciones sexuales, el promover el odio de las mujeres contra los hombres, azuzar el odio de los negros contra los blancos, o de los blancos contra los negros, en el progresismo se hallan también mentiras como que la igualdad material es posible.
Los progresistas a partir de éstos prejuicios de la corrección política son enemigos declarados a muerte de la libertad de expresión.
El progresista es totalmente intolerante a las críticas o a la verdad comunicada claramente sin eufemismos.
En tanto que los conservadores son partidarios de la libertad de expresión, pero también del debate público constante. Del derecho de réplica, de responder los ataques del progresismo o la falsificación historica y periodistica que siempre acostumbran hacer los izquierdistas.
Es así que el conservador, como puede verse tiene muchas virtudes tradicionales que le definen como un buen ser humano. En tanto que los progresistas son en el mejor de los casos personas confundidas, y en el peor seres anti-sociales buscando el colapso de la civilización.
Conservador en México 2020:
En países como México, el concepto conservador se volvió a popularizar, después de que el tirano socialista Andrés Manuel López Obrador, promotor del aborto, eutanasia y la degeneración sexual, comenzara hablar desde el primer día de gobierno conforme a los prejuicios de los tiempos del criminal dictador asesino de pueblos indigenas, anti-católico, masón, Benito Juárez, contra los conservadores encabezados por Miguel Miramón, general mexicano, el presidente más jóven que ha tenido México en su historia, y quien era partidario de una monarquia constitucional infinitamente superior en cultura, a la dictadura criminal que duró por 14 años de fraudes electorales ejecutados por el progresista de Extrema Izquierda, masón, Benito Juárez.
Equivocadamente se ha encuadrado a Maximiliano de Habsburgo, Emperador de México y a Carlota de Bélgica, Emperatriz de México, como conservadores. Aunque para muchos pueda sonar extraño, ambos tenían ideas progresistas, siendo monarcas, sobre todo, en el tema del laicismo, que no es otra cosa que un ateísmo publico. Las Leyes de Reforma, impuestas por Benito Juárez, no fueron de su autoria, fueron hechas por la masonería anticristiana de las Logias de Nueva Orleans, Estados Unidos, quienes eran los verdaderos amos de Juárez, el cual siempre se comportó como un traidor a México.
Tanto Maximiliano como Carlota y Juárez, compartian que esas terribles Leyes de Reforma, consistentes en hace que el Estado agreda a la Iglesia, y promueve el ateísmo nacional, se negaron a quitarlas.
Así que realmente ¿A que conservadores se refiere López Obrador? Es evidente que desconoce la historia en su totalidad.
Juárez fue el culpable de que líderes sociales mexicanos, tuvieran que solicitar la ayuda de Francia, pues Juárez no quiso luchar de manera limpia contra los católicos mexicanos, sino que pacto con las logias de Estados Unidos, incluso entregar todo el territorio nacional mexicano, asunto del que estaban enterados todos los masones de la epoca, como deja constancia en sus escritos el masón comunista hebreo alemán Karl Marx, con tal de que la masonería estadounidense enviase tropas contra México, y entronizar a Juárez dictador para miseria de México.
Los católicos conservadores simplemente intentaron equilibrar las fuerzas buscando una alianza con una potencia europea, pero las cosas salieron mal, porque Marximiliano no quiso hacer lo que debia, ejecutar al criminal asesino y ladrón Benito Juárez y eliminar las Leyes de Reforma.
Aclaro para quienes no lo sepan, que Miguel Miramón, conservador, no participo en las negociaciones para pedir a Maximiliano de Habsburgo venir a gobernar México en 1863.
Maximiliano fue un traidor a la causa del México Católico.
El liberalismo del emperador fue su propio suicidio, se volvió enemigo de quienes con respeto lo habían llevado al poder para dar estabilidad a México.
Protegió las leyes masonicas que ningún mexicano descente queria, e incluso invitó al criminal y asesino ladrón satanista, Benito Juárez a formar parte de su gobierno como Ministro de Justicia. Éste último que era un enfermo de poder y vanidad psicopata no aceptó, en 1856 Maximiliano integró con la peor escoria de la sociedad mexicana, masónes progresistas, destructores liberales como: Pedro Escudero y José María Cortés y Esparza. Por otra parte ratificó las leyes que despojaban de sus bienes a la iglesia no les importó las protestas del Vaticano y del obispo de México, y promulgó muchas normas acordes con el liberalismo es decir anticristianas.
En lo administrativo, implemento técnicas de comunicación que se consideraban inovadoras en ese entonces, tales como:
La ley del 16 de junio de 1863, donde se estableció una Asamblea de Notables, seguida de unas bases para el gobierno del nuevo imperio del 11 de agosto del mismo año. Se creo una ley de organización de los ministerios, la ley orgánica que dividió el territorio en departamentos para su mejor administración y gobierno, la que creó el Periódico Oficial, la que reguló la policía general del Imperio, la ley electoral de los ayuntamientos, la ley de garantías individuales, el decreto de libertad de trabajo, favorecedor de los indígenas que trabajaban como peones al declararlos “libres” y al proponer la extinción de las deudas que tenían contraídas con sus amos, así como al declarar que quedaban abolidas en las haciendas los castigos de prisión, cepo, latigazos y en general todas las sanciones corporales.
También las normas sobre la forma de promulgar las leyes y las de organización del cuerpo diplomático y consular, la del notariado, la ley sobre lo contencioso administrativo y su reglamento, las leyes sobre administración de justicia y organización de los tribunales y juzgados del imperio, la del Tribunal de Cuentas, la del establecimiento del Banco de México como banco emisor, y la ley y el reglamento sobre inmigración.
También creó la Academia Imperial de Ciencias y Literatura, dictó una ley sobre educación pública eliminando la gratuidad de la enseñanza que fue muy criticada (en realidad la educación jamás ha sido gratuita, eso es una falsedad de los socialistas, todo tiene un costo siempre), y varias sobre fomento de la cultura, entre las que destaca la ley del 16 de julio de 1864 sobre la conservación de los documentos históricos. Y varias leyes y decretos en materia agraria, destacan entre ellas, la ley del 1o. de noviembre de 1865 que dirimía los conflictos entre los pueblos en materia de tierras y aguas, la ley del 26 de julio de 1866 que ordenaba que los terrenos que pertenecían a los pueblos en forma colectiva fueran adjudicados en propiedad individual a los vecinos, prefiriéndose los pobres a los ricos, los casados a los solteros y los que tenían familia a los que carecían de ella. Por esta ley, la distribución de la tierra a los campesinos sería gratuita hasta el límite de media caballería por familia y ciertos terrenos de aprovechamiento colectivo continuarían bajo un régimen de propiedad comunal. Hallamos en ella un liberalismo —la preferencia por la propiedad privada—, atemperado por consideraciones de sentido común y respeto a las tradiciones locales. Estas fueron las principales disposiciones legislativas de Maximiliano emitidas, pocas, antes del Estatuto y muchas después.
En vano lo bueno que hizo, porque siguió permitiendo que la masonería continuara arruinando la vida espiritual y moral de México.
Las logias masonicas de Estados Unidos exigian la ruina economica de México, para destruir el país, y que no tuviera ninguna fuerza militar, en ese sentido el Emperador Maximiliano no servia, era un estorbo, por lo que usaron al masón Benito Juárez para conducir el país a una guerra, y después de esa guerra volverlo un tirano sobre México, el cual efectivamente sumió en el atraso al país, y lo volvió una Colonia de las elites masonicas de Estados Unidos.
Esa fue la historia de el pueblo católico mexicano conservador agredido por progresistas liberales anticatolicos, y masones, tanto Juárez, como Maximiliano, y todos los demás.
La última canallada de Maximiliano de Habsburgo, fue declarar la libertad de todos los cultos, y rebajar vilmente la Iglesia Católica al nivel de cualquier secta bastarda como la anglicana (que tiene su origen en un adulterio), luterana (tiene su origen en robar los bienes de la Iglesia por los principes alemanes), o anabaptista (tiene su origen en mentiras y blasfemias contra Juan el Bautista y promover el comunismo), satanica, o masonica daba a todas por igual, grave error. Tan probre fue el intelecto y la moral del emperador. El criminal Benito Juárez, no le perdonó la vida, como el si se la perdonó.
La curia romana católica con justificada razón llamaron a Maximiliano de Habsburgo un peligroso liberal, un peligroso progresista quisieron decir en realidad.
De nada sirvieron los progresos materiales y técnicos aportados por Maximiliano y Carlota, como los talleres de panaderos, la excelente arquitectura, sino no combatieron el vicio anticatólico de la masonería, de la cual Benito Juárez, fue solo el enemigo de México más radicalizado.
Las circunstancias fueron en ese entonces totalmente adversas para los conservadores, o protectores de la nación, en medio de potencias economicas y militares masonicas.
Pero el conservadurismo es vigente, siempre será vigente, en tanto halla vida que defender, dado que se basa en valores universales e invariables.