El uso adecuado de un videojuego, como de cualquier otra actividad o dispositivo, se encuentra en el punto medio: los videojuegos no son buenos ni malos en sí mismos, sino que deben utilizarse en su justa medida. Por una parte, ayudan a desarrollar la lógica, la agudeza visual, la coordinación motora o la resolución de problemas, pero también pueden generar sedentarismo y problemas de salud o aislar al niño y robar tiempo a otras actividades beneficiosas, como el deporte o las actividades a aire libre. Te damos cinco consejos para regular el uso de los videojuegos en casa, evitar conflictos y proteger a tus hijos de los peligros que pueden derivarse de su abuso.