“En cualquier momento y lugar” nos enseña que la provisión de Dios no depende de las circunstancias, sino de Su palabra.
Isaac enfrentó hambre, pero decidió obedecer a Dios y quedarse donde Él le indicó.
Aunque la tierra era árida, Isaac sembró con fe y no huyó a Egipto.
Dios lo bendijo en medio de la escasez y produjo fruto sobrenatural.
La obediencia abrió la puerta a la provisión.
Dios sigue siendo fiel en cualquier momento y en cualquier lugar.