EN EL SILENCIO DEL VOLCÁN 24.
Tantos hermanos hubo desde la historia
sin revelarse a dioses desde su cuna,
habitando en malezas que dan los bosques,
entre fauces hirvientes, llamas y luz,
su calor a la noche por encima del tiempo,
por debajo del mar, y así tocando el cielo.
Tierra candente entre tantos infiernos,
dejándote escapar lenguas de su garganta
abriéndose caminos perecederos,
derritiendo veredas, creando sueños.
su cabellera eterna rozando el cuerpo
encendiéndose el alma en recorrido libre
profanando la tierra que le rodea,
agarrado a la huella de murallas de muerte,
la cúspide se acuna y el temblor en los montes
suena temible, inspiración sublime de la creación
de mundos que renacen al rayo su tormenta.
Se empequeñece el sol si su ceniza
rompe la transparencia, la luz que riega
un nuevo amanecer desde su entraña
torna en color de la plata esa penumbra
donde sumerge inmóvil cada vez que revive
en miedo de la muerte, altiva por los siglos
que esperan para ser libres desde tiempos pasados.
Es su aspecto el que grita hecho montaña
con corazón de fuego como dragones,
donde solo viven las alimañas,
donde no hay hormigas
y las abejas liban en tajinastes las primaveras.
Chema Muñoz©