He aprendido que la mente es el campo de batalla de nuestro enemigo Satanás. El sabe que no puede imponernos nada, por eso, lo hace de otra manera: lanza sugerencias engañosas para que pensemos que lo que estamos pensando viene de nosotros o de Dios. Interesante, pero así es. De esa forma disfrazada El gana terreno porque sabe que nosotros no vamos a rechazar facilmente un pensamiento propio y que vamos a aceptar los pensamientos que vienen de Dios. Por tal razón debemos ser muy cuidadosos en qué pensamos, o qué sentimos, o cuales son nuestras motivaciones, pero para lograr eso debemos primero pasar tiempo leyendo nuestro manual de vida: la Palabra de Dios que es nuestro alimento diario, lo que nos nutre espiritualmente, es lumbrera a nuestro camino y todo lo que dice es verdadero y bueno, y tiene garantía para nuestra vida. Solo fortalecidos en esa Palabra y en continua oración al Padre, podremos vencer esos malos pensamientos y sustituirlos por los buenos. Recordemos lo que dice la Palabra de Dios en Filipenses 4:8
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad