En Brujas, Bélgica, 16 de febrero de 2006. Partido de Copa UEFA entre el Brujas y la Roma. En el minuto 61 Portillo dispara y anota el gol del empate para Brujas. Inicia el genial canto de celebración.
Al final la Roma ganó el partido y la tifosi no olvidaron la canción y la replicaron. No había marcha atrás. Los italianos en sólo unos meses hicieron popular el cántico en el Mundial 2006. Más tarde para la Eurocopa 2008 en Austrias y Suiza, la canción obtuvo más fuerza. Era la canción no oficial dentro y fuera de las canchas europeas. Para la Eurocopa en Polonia y Ucrania 2012, ya era la canción de todas las selecciones. Fue la celebración de cada gol europeo.