Buenas tardes, hoy viernes día 15 de mayo, el día me ha llevado de Roma a Barcelona sin demasiada pausa entre una cosa y otra. Primero la tertulieta en Onda Cero Tarragona, hablando de Tarraco Viva, de Roma y de esa memoria antigua que todavía sigue latiendo entre nosotros. Y después, casi sin tiempo de ponerlo solemnes, un viaje exprés a Barcelona, de hecho estoy aquí, está lloviendo, con el objetivo de recoger a Flavia, nuestra hija, en casa de su hermano. Bueno, y pensaba durante el trayecto que en el fondo quizás no eran dos cosas tan diferentes, porque al final todo va de lo mismo, de lo que permanece. La huella de una civilización, por supuesto, pero también la de los vínculos, la familia, los gestos que uno repite sin concederles demasiada importancia y que sin embargo sostienen una vida entera. Y hoy ha sido uno de esos días. Romo por la mañana, Flavia por la tarde.