Desde su nacimiento en 1949, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha sido un pilar fundamental en la arquitectura de defensa de las democracias occidentales. Concebida en plena Guerra Fría como un freno al avance soviético, la Alianza ha atravesado un proceso de constante adaptación: actuó en los conflictos de los Balcanes, desplegó fuerzas en Afganistán, se expandió hacia Europa del Este y ha respondido a amenazas emergentes como el terrorismo internacional, la guerra híbrida y, actualmente, el resurgimiento del conflicto convencional en Europa con la invasión rusa a Ucrania.