
Sign up to save your podcasts
Or


Apocalipsis identifica a tres ciudades como símbolo de la vanagloria, la perversión y la esclavitud del mundo - Babilonia, Sodoma y Egipto (Apoc.11.8) - y respecto a los "habitantes" de estas ciudades nos advierte que "no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre" (Apoc.14.11) - no importa cuántos bienes, cuántos deleites, cuántas fiestas y comparsas desfilen en el mundo - no hay reposo en ello. Al contrario de ese reposo ausente en el mundo, en Cristo se nos asegura tal alivio y gozo, que incluso el morir será una bendición - "Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán…" (Apoc.14.13).
El reposo divino, así como es grande en beneficios para los redimidos, tiene requisitos - está disponible sólo para los que creen a la palabra de Dios con verdadera fe (Heb.4.2) - y esa fe no ha de ser verbal sino activa; evidente en nuestra obediencia a Cristo (Heb.4.6), de otra forma la supuesta fe es vana y falsa. Por el contrario, la fe verdadera persevera en santidad (Heb.3.1) en la promesa del llamamiento celestial - En Cristo somos llamados a reposar eternamente; en él tenemos salvación eterna (Hb.5.9), redención eterna (Hb.9.12) y herencia eterna (Hb.9.15) por la bendición de su pacto eterno (Hb.13.20) de modo que podemos reposar eternamente en Él.
Sólo en Jesús tendrá reposo nuestra alma; teniendo la gracia de Dios como almohada y su misericordia como suave sábana, ni la muerte, ni la vida, ni lo presente, ni lo provenir - nada podrá quitarnos Su paz ni despojarnos de Su amor.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. {Salmo 4.8}
By samuel hernández clementeApocalipsis identifica a tres ciudades como símbolo de la vanagloria, la perversión y la esclavitud del mundo - Babilonia, Sodoma y Egipto (Apoc.11.8) - y respecto a los "habitantes" de estas ciudades nos advierte que "no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre" (Apoc.14.11) - no importa cuántos bienes, cuántos deleites, cuántas fiestas y comparsas desfilen en el mundo - no hay reposo en ello. Al contrario de ese reposo ausente en el mundo, en Cristo se nos asegura tal alivio y gozo, que incluso el morir será una bendición - "Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán…" (Apoc.14.13).
El reposo divino, así como es grande en beneficios para los redimidos, tiene requisitos - está disponible sólo para los que creen a la palabra de Dios con verdadera fe (Heb.4.2) - y esa fe no ha de ser verbal sino activa; evidente en nuestra obediencia a Cristo (Heb.4.6), de otra forma la supuesta fe es vana y falsa. Por el contrario, la fe verdadera persevera en santidad (Heb.3.1) en la promesa del llamamiento celestial - En Cristo somos llamados a reposar eternamente; en él tenemos salvación eterna (Hb.5.9), redención eterna (Hb.9.12) y herencia eterna (Hb.9.15) por la bendición de su pacto eterno (Hb.13.20) de modo que podemos reposar eternamente en Él.
Sólo en Jesús tendrá reposo nuestra alma; teniendo la gracia de Dios como almohada y su misericordia como suave sábana, ni la muerte, ni la vida, ni lo presente, ni lo provenir - nada podrá quitarnos Su paz ni despojarnos de Su amor.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. {Salmo 4.8}