Orar desde mi feminidad es una invitación a descubrir que Dios también habita tu manera de ser mujer: tu sensibilidad, tus deseos, tus relaciones, tu cuerpo, tus heridas y tu capacidad de amar. A lo largo de esta temporada recorreremos distintos rincones del corazón femenino para aprender a reconocer ahí la voz de Dios y dejarnos encontrar por Él. Porque la feminidad no es algo que dejar fuera de la oración, sino uno de los lugares desde donde Dios quiere hablarte y encontrarse contigo.