Al hacer la oración de examen enfocándonos desde el POV de la alegría, estamos invitando a Dios a mostrarnos esos momentos que nos llenaron de vida y gratitud, reconociendo que Él quiere que vivamos con un corazón lleno de gozo. Esta práctica no solo nos ayuda a recordar los momentos buenos, sino también a ver cómo Dios nos acompaña en los momentos más difíciles. Nos da paz, nos anima a agradecer, y fortalece nuestro espíritu para enfrentar el futuro con optimismo.