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Si supieras que al salir hoy de tu casa… ya no volverás.
¿Qué harías? ¿Qué pensarías?
Seguro intentarías no salir. Pero imaginemos que no puedes. Que te sientes "obligad@".
Recuerdo una historia de un hombre que iba a una celebración. No cualquier invitado: era uno de los invitados de honor. Antes de salir, como era su costumbre, se sentó a meditar… y sintió claramente que no debía ir. Se levantó, caminó un poco, volvió a sentarse… el mismo mensaje. Lo intentó varias veces. Al final decidió salir igual, pero con más cautela que de costumbre. Y en el camino, por primera vez en su vida, tuvo un accidente. Por suerte, sobrevivió.
Ahora piénsalo bien… En tu vida - y en la mía, y en la de todos - habrá un momento en el que verás a alguien por última vez. Hablarás con una persona por última vez… o, adaptándonos a los tiempos modernos, le mandarás un mensaje por última vez.
Habrá una última vez que entrarás a tu oficina.
Una última vez que tomarás un avión.
Una última vez que verás el mar.
Una última Navidad.
Un último cumpleaños.
Un último Año Nuevo.
Todos vamos a tener una última vez de todo.
No siempre será algo trágico, claro. Pero los momentos difíciles nos recuerdan lo que no dijimos, lo que no hicimos, lo que dejamos para "después". Y los momentos no tan trágicos, curiosamente, nos dan esperanza: todavía hay cosas que sí podemos hacer… si despertamos a tiempo.
¿Qué hacer entonces?
Te comparto algo personal, relacionado con tres personas que ya no están. Tal vez te sirva como espejo.
Mi abuelo… Cuando tuvo un derrame fui a visitarlo una vez. Entré en shock al verlo tan vulnerable… y después de eso ya no pude volver a hablar realmente con él. Quedaron tantas cosas pendientes. Nuestra relación era casi la de un hijo con su padre. Un día, en soledad, tomé una decisión: hacer todo lo posible por convertirme en la gran persona que él esperaba que yo fuera. Y siento que, día a día, sigo caminando en esa dirección.
Un supergran amigo… Lo vi por última vez años antes de que falleciera. Estaba de buen humor. Incluso, al encontrarse con mi madre, pareció aliviar algo en su conciencia por una situación pasada. Hablamos poco. Luego vino el COVID… pasó el tiempo… y un día, casi por azar, me enteré de que había fallecido en la pandemia. Le envié buenos deseos, energía, pensamientos de paz. Me comuniqué con otros amigos y, hace poco, cuando volvimos a reunirnos, brindamos - con jugo natural - por este gran ser humano.
Y mi pequeña hermana espiritual… Ella estuvo conmigo en momentos clave de mi vida en Colombia. Sí, a veces causaba problemas - como pasa entre hermanos - pero era un ser tan puro, tan luminoso… Esa pureza la sostuvo incluso en sus últimos años, que fueron físicamente muy duros. No recuerdo exactamente nuestra última conversación, pero nuestro vínculo espiritual era fuerte. Antes de que partiera, pude visitarla. Ya estaba inconsciente… pero sé que los buenos deseos, la energía del alma, llegaron a ella. Y también me transformaron a mí.
Por eso hoy te dejo esta invitación: Reflexiona…
Antes de que llegue tu "última vez". No para vivir con miedo, sino para vivir más despiert@.
#reflexión #valores #esperanza #consciencia #conciencia
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http://tiny.cc/MiPodcast
Canal de YouTube: http://tiny.cc/MarceloBulk
http://tiny.cc/MeditacionPodcast
By Marcelo BulkSi supieras que al salir hoy de tu casa… ya no volverás.
¿Qué harías? ¿Qué pensarías?
Seguro intentarías no salir. Pero imaginemos que no puedes. Que te sientes "obligad@".
Recuerdo una historia de un hombre que iba a una celebración. No cualquier invitado: era uno de los invitados de honor. Antes de salir, como era su costumbre, se sentó a meditar… y sintió claramente que no debía ir. Se levantó, caminó un poco, volvió a sentarse… el mismo mensaje. Lo intentó varias veces. Al final decidió salir igual, pero con más cautela que de costumbre. Y en el camino, por primera vez en su vida, tuvo un accidente. Por suerte, sobrevivió.
Ahora piénsalo bien… En tu vida - y en la mía, y en la de todos - habrá un momento en el que verás a alguien por última vez. Hablarás con una persona por última vez… o, adaptándonos a los tiempos modernos, le mandarás un mensaje por última vez.
Habrá una última vez que entrarás a tu oficina.
Una última vez que tomarás un avión.
Una última vez que verás el mar.
Una última Navidad.
Un último cumpleaños.
Un último Año Nuevo.
Todos vamos a tener una última vez de todo.
No siempre será algo trágico, claro. Pero los momentos difíciles nos recuerdan lo que no dijimos, lo que no hicimos, lo que dejamos para "después". Y los momentos no tan trágicos, curiosamente, nos dan esperanza: todavía hay cosas que sí podemos hacer… si despertamos a tiempo.
¿Qué hacer entonces?
Te comparto algo personal, relacionado con tres personas que ya no están. Tal vez te sirva como espejo.
Mi abuelo… Cuando tuvo un derrame fui a visitarlo una vez. Entré en shock al verlo tan vulnerable… y después de eso ya no pude volver a hablar realmente con él. Quedaron tantas cosas pendientes. Nuestra relación era casi la de un hijo con su padre. Un día, en soledad, tomé una decisión: hacer todo lo posible por convertirme en la gran persona que él esperaba que yo fuera. Y siento que, día a día, sigo caminando en esa dirección.
Un supergran amigo… Lo vi por última vez años antes de que falleciera. Estaba de buen humor. Incluso, al encontrarse con mi madre, pareció aliviar algo en su conciencia por una situación pasada. Hablamos poco. Luego vino el COVID… pasó el tiempo… y un día, casi por azar, me enteré de que había fallecido en la pandemia. Le envié buenos deseos, energía, pensamientos de paz. Me comuniqué con otros amigos y, hace poco, cuando volvimos a reunirnos, brindamos - con jugo natural - por este gran ser humano.
Y mi pequeña hermana espiritual… Ella estuvo conmigo en momentos clave de mi vida en Colombia. Sí, a veces causaba problemas - como pasa entre hermanos - pero era un ser tan puro, tan luminoso… Esa pureza la sostuvo incluso en sus últimos años, que fueron físicamente muy duros. No recuerdo exactamente nuestra última conversación, pero nuestro vínculo espiritual era fuerte. Antes de que partiera, pude visitarla. Ya estaba inconsciente… pero sé que los buenos deseos, la energía del alma, llegaron a ella. Y también me transformaron a mí.
Por eso hoy te dejo esta invitación: Reflexiona…
Antes de que llegue tu "última vez". No para vivir con miedo, sino para vivir más despiert@.
#reflexión #valores #esperanza #consciencia #conciencia
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