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En su reposo. 24/05/2023. T25. E4.
Sendas
Uno de los conceptos que se repite en el capítulo es el de las sendas, caminos o veredas que transitamos en la vida.
Por supuesto es una metáfora sobre las decisiones que tomamos en la vida y cómo estas nos llevan a tener una forma de vida con consecuencias naturales.
Hay dos tipos de sendas en el proverbio, el camino de los justos y la vereda de los impíos.
El impío toma la decisión de hacer el mal, y solo busca hacer todo el daño que le es posible.
El justo busca ser útil y una persona de bien dondequiera que se encuentra.
La diferencia entre uno y otro está directamente relacionada con la sabiduría según nuestro pasaje.
Si una persona se interesa, busca, y práctica la sabiduría, esta decisión lo llevará por el camino de la justicia.
Por el contrario, aquel que voluntariamente se aleja de la prudencia, termina tomando la senda de la maldad.
Es quizá por eso la insistencia del autor del proverbio para motivar a sus lectores a buscar con avidez la sabiduría.
Ser sabio traerá un sin número de beneficios, entre los cuales, quizá el más importante sea la capacidad para distinguir las dos sendas que se nos presentan en la vida y poder tomar la correcta, la que traerá beneficios a nuestra persona y a quienes nos rodean, y nos permitirá ser de bendición al mundo.
Desarrollemos la sabiduría necesaria para caminar por la senda de los justos.
Descubriremos que al caminar por ella solo encontraremos gozo y paz en Jesucristo.
Su gracia nos ayude.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 23/05/2023. T25. E3.
No te olvides
¡Qué fácil es olvidar!
La naturaleza humana tiende a dejar en el olvido cosas realmente importantes.
Las razones pueden ser muchas, pero en su mayoría se relacionan con el desinterés provocado por la falta de visión sobre la importancia de aquello que se descuida.
En otras palabras, no hay sabiduría para valorar y priorizar lo importante, y esto hace que se deseche o se olvide con facilidad.
Todo el mensaje del capítulo 3 de Proverbios tiene como eje central este pensamiento: "no te olvides".
No importa si ya se había enseñado muchas veces estas verdades, no te olvides.
Aunque sea molesto para quien escucha la misma cantaleta de la ley y los mandamientos, no te olvides.
Incluso si ahora resulta en rechazo o enojo, no importa, no te olvides.
Para no olvidar, hay que valorar; en este caso, la importancia de la sabiduría y de la obediencia a la ley de Dios, que es resultado de la sabiduría.
Para no olvidar hay que leer, escuchar, meditar, y esforzarnos por aprender y adquirir sabiduría.
De ahí la importancia de leer la Biblia cada día, de meditarla y esforzarnos por ponerla en práctica en cada momento.
El Señor nos ayude a hacerlo así, pues su gracia no faltará sobre aquellos que no olvidan su palabra y la atesoran en su corazón.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 22/05/2023. T25. E2.
Entenderás
Dos veces se repite en este capítulo la frase: "entonces entenderás".
La idea es que si una persona realiza determinadas acciones, logrará entender otras, lo cual tiene mucha lógica.
Hay ciertos conocimientos que solo se adquieren después de ciertos esfuerzos, o de aprender otras cosas.
En este caso, la disciplina, el estudio, la dedicación al aprendizaje, la valoración del conocimiento, hará que una persona entienda otras de mayor importancia.
Quizá la más interesante de esas nuevas sapiencias sea lograr entender: "el temor de Jehová".
Sí, esa frase que a muchos les es difícil de asimilar pues parece referirse a: "tenerle miedo a Dios".
Pero justo ahí es donde adquiere tanta importancia la expresión: "entonces entenderás".
Es como si el sabio Salomón nos estuviera diciendo: "¿Se te hace difícil entender qué significa el temor a Jehová?, quizá sea porque te hace falta adquirir ciertas actitudes y otros conocimientos antes".
Actitudes como la disposición a escuchar el consejo de los padres; tener conciencia de la importancia de ser sabios y prudentes, y buscar fervientemente un corazón dispuesto para adquirir sabiduría.
Por supuesto, la lista de los beneficios de adquirir sabiduría será mucho más abundante; pero el temor a Jehová nos dará un excelente punto de partida para todo lo que alcanzaremos cuando seamos sabios y temerosos delante de Dios.
Así que la invitación sigue en pie: si queremos entender a Dios, si queremos aprender todo lo que él puede enseñarnos; si anhelamos vivir una vida plena, empecemos por buscar la sabiduría de Dios.
Siempre está disponible para quienes la buscan.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 20/05/2023. T25. E1.
Proverbios
El libro de los proverbios es sin duda una joya de sabiduría.
Y aunque sin duda es un plus el hecho de que la mayoría de estos proverbios sean de la autoría de Salomón, lo que más destaca en realidad es la lista de propósitos de los mismos que se enumera en los siguientes versículos.
Los versículos 2-7 enumeran el propósito de los proverbios.
Para entender sabiduría y doctrina,
Como gran colofón del pensamiento, cierra con el primer y gran proverbio, eje central de todo el libro:
"El principio de la sabiduría es el temor de Jehová".
El libro entero de los proverbios está ahí para guiarnos por el camino de la sabiduría.
Dejemos que nos tome de la mano, que nos muestre la senda y que nos haga adquirir el tesoro más preciado escondido en sus letras: la sabiduría.
Emprendamos el viaje y disfrutemos de cada proverbio, cada frase, cada palabra.
Permitamos al Espíritu Santo que se cumplan los propósitos divinos al estudiar tan maravilloso libro.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 19/05/2023. T24. E150.
Todo
Un excelente colofón para los tres salmos finales de la colección de cánticos de Israel, y un más que ideal cierre para el tema principal de los 150 salmos.
Alaba a Dios.
Qué, Cómo, con qué, por qué; y sobre todo, quién debe alabar a Dios.
Y la respuesta es: todo.
Lo racional y lo irracional, lo visible y lo invisible.
Todo lo que existe, todo lo que tiene vida debe rendir gloria y honra al Dios del universo.
Por supuesto, no hay forma de eludir esta declaración que tiene dos sentidos: una invitación y una orden.
La invitación está abierta. Reconocer a Dios, agradecer sus bondades y usar todos los medios posibles para proclamar su grandeza.
Pero lo que ahora es una invitación, se convertirá en una orden cuando sentado en su trono de gloria, el Hijo de Dios será reconocido por todo lo creado, en el cielo, en la tierra y aún debajo de la tierra.
Así que el cierre del salmo y de todos los salmos es este:
Dios merece adoración.
Todos estamos invitados a adorarle.
Tarde o temprano todos tendremos que adorarle.
Una sabia decisión, por tanto, será rendir el corazón al Señor y aprender a disfrutar desde hoy de una vida que le exalte.
Si respiras, alábale.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 18/05/2023. T24. E149.
Alabanza congregacional
Si el salmo 148 hace una invitación al universo entero a alabar a Dios, el salmo 149 exhorta al pueblo escogido a presentar su adoración ante el Señor.
Israel es el pueblo de Dios, creado para la alabanza de su gloria, y para proclamar su nombre a las naciones.
Los hijos de Sion, es una expresión que alude a todo el pueblo de Israel, y nos permite entender que los hijos de Dios tienen el propósito de exaltar al Todopoderoso.
El gozo de un creyente, ahora en el pueblo escogido, la iglesia, debe ser siempre traer alabanza a su Dios.
El momento para alabarlo debería ser uno de los más esperados por un seguidor de Jesús.
Alegrarse en él, en lo que es, en lo que hizo por nosotros en la cruz y en lo que hace cada día a nuestro favor.
Gozarnos al sabernos suyos, sus hijos, sus hermanos, coherederos de la gloria que él ha querido compartir con nosotros sin siquiera merecerlo.
El ejercicio de hacer una lista de todo lo que Dios ha hecho por nosotros debería inspirarnos el gozo perpetuo para cantar con alegría en el tiempo de la adoración.
En privado, en familia, o en la congregación, el cristiano debe disfrutar y valorar cada instante que se le presenta para exaltar a Cristo.
Y de todos ellos, es la alabanza congregacional la que da el momento más sublime, pues nos permite compartir y contagiarnos del gozo de nuestros hermanos, pues ellos también son testigos fieles de la bondad infinita de nuestro buen Dios.
Es en la alabanza congregacional donde con un solo sentir, los hijos de Dios, los redimidos por la sangre del Cordero, exaltan el señoría de Cristo, y se gozan juntos por todos los bienes recibidos de la mano de Padre de los cielos.
Que el gozo de ser su pueblo, nos dibuje una sonrisa en el alma y haga brotar una alabanza gloriosa ante el trono del Señor.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 17/05/2023. T24. E148.
Alabanza universal
Los últimos tres salmos tienen una sola idea central: Alabar a Dios.
El salmo 148 se centra en quienes deben alabar a Dios. En resumen: el universo entero.
Literalmente, el salmista indica que todo lo creado adora a Dios.
El sol, la luna, las estrellas.
Todo lo que habita en la tierra, flora y fauna; incluso el fuego, aire, agua y tierra debe proclamar al Señor.
¿Cómo pueden las cosas inanimadas y sin conciencia alabar a Dios?
Su sola existencia, sublime y superior, revela la existencia de un ser Creador y Todopoderoso.
Esto es ya una forma en que su presencia es una alabanza a Dios.
Pero también, aquellos que son capaces de observar y reconocer la mano de un arquitecto detrás de todo el universo, tienen por este medio la oportunidad de alabar a Dios; lo que hace doblemente valiosa la utilidad de la creación para exaltar al Señor.
La segunda parte del salmo se dirige a las naciones, hombres y mujeres de todos los pueblos, sin importar edad, raza o género, todos deben proclamar al Señor.
Esta es sin duda una visión del futuro de un pueblo universal que ha de exaltar al Señor, y nos permite un atisbo de lo que será el cielo, donde hombres y mujeres de todas las edades y razas exaltarán el precioso nombre de Jesús.
La iglesia de Jesucristo puede gozarse ante este panorama, y desde ya elevar un cántico de adoración al que vive y reina por los siglos, preparándonos para ser parte de esta gloriosa alabanza universal que presentaremos ante el trono del Señor Dios grande y majestuoso.
Alabemos a nuestro Dios con gozo y alegría.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 16/05/2023. T24. E147.
Lo mejor del trigo
Sin olvidar que los salmos son cantos, es notorio mirar que el centro del salmo que nos ocupa es una invitación a cantar salmos y alabar al Señor.
Dentro de esa invitación, como siempre, se encuentran los motivos y razones de por qué se debe alabar a Dios, incluyendo pequeñas pero valiosas notas de la liturgia; es decir, la forma en que debe hacerse.
Destaca así, uno de los motivos para alabar al Todopoderoso.
Dios sacia a su pueblo.
Saciar es llenar completamente el espacio provocado por una necesidad.
Dios promete ver nuestras necesidades y saciarlas en su totalidad.
Lo mejor.
No lo cotidiano, no lo común, no lo que todos reciben.
Algo mejor, algo superior, algo que marque la diferencia y haga notoria su presencia a nuestro favor.
Eso es lo que Dios promete a los suyos.
Lo mejor del trigo.
El trigo era la base de la alimentación del pueblo de Israel, su presencia en casa representa estabilidad, seguridad, confianza en que se tiene lo necesario para subsistir.
Esto es lo que Dios nos ofrece.
Nada faltará a los suyos.
Qué maravilloso motivo para cantar salmos y alabar el precioso nombre de nuestro Dios proveedor.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 15/05/2023. T24. E146.
Ayudador
No hay peor situación que aquella en la que nos encontramos desamparados y sin esperanza de superar la crisis.
Igualmente, no hay gozo mayor que, justo en aquella terrible condición, encontremos una mano amiga que nos ayude a salir adelante.
Dios es el ayudador por excelencia.
Su mano siempre está dispuesta a levantar, consolar, proveer, sostener a quien más lo necesita.
Sin embargo, de manera implícita el salmo infiere que la ayuda es solo para quienes tienen una relación directa con Dios.
Así lo aclara la parte final del versículo cuando dice: "en Jehová su Dios".
No el Dios de sus padres, no el Dios de su nación, no el Dios de otros, "su Dios".
Si queremos la ayuda de Dios, si deseamos ser bienaventurados con el cuidado del Todopoderoso, necesitamos convertirlo en nuestro Dios personal.
Solo así podremos estar cerca de él, solo así aprenderemos a amarlo, honrarlo, adorarlo y obedecerlo.
Solo así, con un corazón que le ama profundamente, podremos estar seguros en la confianza de que él se encargará de todas nuestras necesidades; y de que, cuando el momento llegue, su mano se levantará y aquietará toda tormenta que se cierna sobre nuestra barca.
Podremos clamar, buscar su ayuda, y él estará ahí, presto, listo, presuroso para socorrernos y guiarnos a puerto seguro.
Tendremos paz, seguridad, confianza, esperanza, y de ahí vendrá nuestro gozo, nuestra bienaventuranza.
Contaremos al mundo, a aquellos lejos de él, que también ellos pueden hacerle "su Dios", al abrirle el corazón y reconocerlo desde el alma como su Señor, y él los abrazará con amor eterno.
Disfrutemos tanta dicha y compartamos esta esperanza a las naciones.
Isaí Rodríguez Ruiz
En su reposo. 13/05/2023. T24. E145.
De veras
Uno de los grandes errores que cometemos consiste en creer que los beneficios que Dios ofrece son promesas para todas las personas; e incluso algunos llegan a creer que es algo a lo que Dios está obligado.
Nada más alejado de la realidad.
Tres frases del salmo 145 nos pueden ayudar a entender que las promesas de Dios están directamente relacionadas con la actitud que tomamos hacia él.
La primera frase dice: "a todos los que le invocan de veras".
Por consecuencia, es posible que haya personas que lo buscan, pero no lo buscan de veras.
No son sinceros, o no son claros en sus deseos, motivados más por lo que Dios puede darles que por buscarlo a él.
En cambio, Dios espera que cada persona lo busque de verdad, que anhelen su compañía y que disfruten estar cerca de él.
La segunda frase la encontramos en el versículo 19: "los que le temen".
Hay personas que no temen a Dios, pero quienes han aprendido a conocerlo, le temen con reverencia.
Es a estos y no a todo el mundo a quienes Dios concede sus deseos.
Así como solo está cercano a quienes le buscan de veras.
Por último, el versículo 20 añade: "todos los que le aman".
Amar a Dios es la clave para ser objeto del cumplimiento de sus promesas.
Dios promete guardar a quienes le aman, por lógica está promesa no aplica para quienes no lo aman.
Si queremos que Dios esté cerca, que conceda nuestros deseos y que nos guarde de todo mal, debemos analizar la forma en que lo buscamos, que le tememos y lo amamos.
Hagámoslo así cada día y disfrutaremos de todas sus bendiciones.
Isaí Rodríguez Ruiz
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