En su reposo, con el pastor Isaí Rodríguez Ruiz

En su reposo, con el pastor Isaí Rodríguez Ruiz

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En su reposo, con el pastor Isaí Rodríguez Ruiz episodes

  • En su reposo. ¿Quién? T24. E15.

    En su reposo. 13/12/2022. T24. E15.

    "Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?".

    Sal. 15:1

    ¿Quién?

    La idea de "habitar" y "morar" del versículo uno, se complementa con la de "no resbalar", del último versículo, el cinco.

    David está pensando en quién es digno de entrar al santuario de Dios, quién puede estar seguro en su presencia.

    Su reflexión lo lleva a concluir que solo aquellos que siguen los valores que Dios establece en su Palabra pueden tener la seguridad de que el Señor no les permitirá resbalar ante la adversidad.

    Integridad, justicia, honra, congruencia, rechazo de lo vil, son algunas de las cosas que se esperan en los hijos de Dios.

    Y lo que no debe aparecer en su vida es la calumnia, el mal, el reproche, la usura y el cohecho.

    La mayor parte de los elementos de esta lista tienen una relación directa con las personas que nos rodean.

    El prójimo, el vecino, el inocente, personas comunes con las que interactuamos todos los días, y a las cuales debemos tratar tal y como se nos demanda en este salmo y en toda la Escritura.

    La exigencia es alta, el reto es enorme.

    De ahí que la pregunta del rey cobre mayor importancia, ¿quién?

    ¿Habrá alguien que sea capaz de tener todas esas cualidades?

    A simple vista parece imposible; y sin embargo , el reto está ahí, no podemos eludirlo ni ignorarlo.

    Esto es lo que se espera de aquel que desea estar bien con Dios.

    No es tiempo de lanzar la pregunta hacia otro lado, sino preguntarnos a nosotros mismos si estamos viviendo bajo estas premisas, si nuestra conducta es la esperada por el Señor, si nos estamos esforzando por honrarle como sus hijos.

    Recordemos que hoy tenemos su gracia que nos redime, y su Espíritu que nos ayuda para lograr lo que humanamente parece imposible.

    Si se lo permitimos, el mismo Señor nos ayudará a no resbalar, a no fallar, a alcanzar la meta de habitar en su presencia por la eternidad.

    Isaí Rodríguez Ruiz

    5 min
  • En su reposo. El necio. T24. E14.

    En su reposo. 12/12/2022. T24. E14.

    "Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios”.

    Sal. 14:2

    El necio

    El necio es descrito en este salmo como la persona más reacia a reconocer a Dios, obedecerlo y honrarlo.

    Peor aún, en su búsqueda de hombres que le sigan, Dios no encuentra a nadie que no sea un necio, un pecador; en otras palabras, todos los seres humanos entramos en la definición de necios.

    Sin embargo, es su amor por la humanidad, necia y perversa, lo que lleva al Señor a tomar acciones a favor del hombre.

    Tres frases destacan de este salmo en ese sentido.

    “Dios está con la generación de los justos”.

    En clara alusión a la maldad del hombre que se ha alejado de él voluntariamente, y que oprime a los demás, Dios busca, se acerca y hace acto de presencia entre los justos.

    Qué gran contraste con el hombre necio que se aleja de Dios. El Señor intenta buscarnos y hacernos compañía. Estar con nosotros y en nosotros.

    “Porque Jehová es su esperanza”.

    El necio se burla del pobre, pero Dios es la esperanza de aquellos que son oprimidos.

    El necio destruye, Dios construye; el necio lastima, Dios sana. El necio oprime, Dios salva.

    “Cuando Jehová hiciera volver a los cautivos de su pueblo”.

    Para David es futuro, para la iglesia es presente.

    Dios ya ha tendido el puente, ya ha ofrecido la salvación.

    No hay hombre justo, todos somos impíos, pecadores, necios; pero Jehová rescata, redime, restaura, renueva, da esperanza, salva.

    Gocémonos y alegrémonos en la salvación que inmerecidamente recibimos de parte de Dios.

    Isaí Rodríguez Ruiz

    4 min
  • En su reposo. ¿Hasta cuándo? T24. E13.

    En su reposo. 10/12/2022. T24. E13.

    "¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?".

    Sal. 13:1

    ¿Hasta cuándo?

    Cuánto dolor habría en el corazón del rey David para escribir un salmo con esta queja a flor de piel.

    Una mezcla de impotencia, frustración, desesperación, cansancio, soledad, angustia, depresión, y quién sabe qué cosas más se intercalaban en el corazón del salmista para solo agrandar su pesar.

    ¿Hasta cuándo? Es el grito desesperado de alguien que siente que ya no puede más. Que la lucha es enorme y sus fuerzas se pierden; que las flechas cubren el cielo, y no ve la esperanza por ningún lado.

    No hay fuerza para poner un pie delante del otro, no hay ánimo para empuñar la espada, el brazo no levanta el escudo más allá del suelo; los dedos temblorosos no pueden tensar el arco; las heridas del alma, abiertas, sangran, lloran, y los ojos solo alcanzan a buscar en el horizonte desolador una mano que alivie el dolor del corazón.

    Sí, todo parece gris, sombrío; y sin embargo, el simple hecho de estar ahí delante de Dios, expresándose, desahogando el alma, soltando las cargas, es ya un acto liberador.

    David lo sabe, y de alguna manera, sus letras, su música, su canto, se volvieron un medio que aprendió a utilizar no solo para exponer su queja delante de Dios, sino para permitir que Dios ministre su corazón.

    Él sabe que al presentarse ante Dios, al abrir ante su trono su quebrantado corazón, un hecho sobre natural comienza a gestarse.

    Y se queja, y grita y solloza, y clama; pero mientras lo hace, la fe crece, la confianza se afirma, la fuerza regresa. De la mano de Dios, de la gracia divina, y sin siquiera explicárselo del todo, termina el salmo externando su fe, y por lo tanto su gratitud y adoración al cielo por la fidelidad del Dios a quien le ha confiado su dolor.

    Tal cual ocurre hoy en día todavía.

    No entendemos cómo, pero siempre que venimos a él con el alma hecha pedazos, arrastrando los pies, rompiendo la serenidad de su gloria con el sonido de nuestra espada golpeteando el suelo, apenas sostenida por la mínima fuerza de las manos que ya no pueden más; y ante el golpe seco de nuestras rodillas al caer nuestro espíritu casi inerte, casi sin vida, su presencia, su sola presencia, lo cambia todo.

    Él lo hace una vez más. Nos  alumbra, dando luz, disipando la oscuridad, proveyendo calor al alma angustiada; nos sostiene de su mano, evita que resbalemos, que caigamos ante nuestro adversario; nos abraza con su misericordia, y sin darnos cuenta, la paz nos inunda, el gozo regresa, la gratitud fluye y la adoración brota.

    Le cantamos, lo exaltamos, porque sabemos que él es bueno, siempre ha sido bueno.

    Isaí Rodríguez Ruiz

    7 min
  • En su reposo. Salva. T24. E12.

    En su reposo. 09/12/2022. T24. E12.

    "Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres".

    Sal. 12:1

    Salva

    La idea de salvación es imposible de entender hasta que se reconocen dos grandes verdades.

    Primero, la necesidad de salvación.

    Segundo, la inexistencia de otra salvación.

    Nadie valora una salvación que no puede observar. Solo hasta que reconocemos nuestra condición de indefensión es que somos capaces de aceptar la necesidad de ser salvos.

    El que se cree sano no ve la necesidad de medicina, pero el que es diagnosticado con una enfermedad hace hasta lo imposible por salvarse, sabe que necesita ayuda.

    Es hasta que el hombre reconoce que es un pecador y que está condenado a una eternidad en el lugar del lloro y crujir de dientes, que mira hacia el cielo y busca una mano que lo rescate.

    Y cuando descubre que nada de lo que haga, o de lo que otros hagan puede ayudarlo, y solo hasta entonces, se rinde ante la inevitable verdad, su único medio de salvación se llama Jesús.

    Es en ese momento que el clamor surge de un corazón sincero, urgido, arrepentido, necesitado de salvación.

    "Salva oh Jehová, salva oh  Señor, sálvame Jesús".

    La maldad del hombre aumenta, los piadosos son cada vez menos, la injusticia prolifera, hoy más que nunca necesitamos clamar a Dios: ¡salva!

    Salva mi alma, pero también salva a mi familia, a mis amigos, a mis seres queridos.

    Salva al mundo de su propia perversión, sálvalo de la condenación segura que les espera lejos de ti.

    La iglesia debe clamar, no solo por su propia salvación, sino por la de todo el mundo, pues esa es la voluntad y el anhelo del corazón mismo del Señor.

    Clamemos, roguemos, pero al mismo tiempo proclamemos al mundo la esperanza de salvación que tienen en Cristo.

    Isaí Rodríguez Ruiz

    4 min
  • En su reposo. Confianza firme. T24. E11.

    En su reposo. 08/12/2022. T24. E11.

    "En Jehová he confiado; ¿cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave?".

    Sal. 11:1

    Confianza firme

    Escapar no es una opción.

    Eso parece decir David con su pregunta retórica.

    SI ya puse mi confianza en Dios, no hay nada que me haga retroceder.

    Eso no significa que no sé lo que se planea en mi contra. Sé que el arco está tenso, que la saeta está sobre la cuerda, que soy yo el que está en la mira del malvado, pero nada de eso me hará moverme de mi lugar, de mis convicciones.

    ¿Por qué? "En Jehová he confiado".

    No seré yo quien escape, no pondré en huida mi fe, no serán mis alas las que remonten el vuelo para ir hacia la incertidumbre.

    Lo lógico parece ser eso. Los amigos insinúan que es tiempo de dar marcha atrás, la familia nos invita a reconsiderar nuestra postura y buscar "otras opciones", pero aquel que ha puesto su confianza en Dios, les mira con extrañeza, y con absoluta firmeza pregunta: "¿Por qué me dices eso? ¡Sabes que no lo haré! Yo he confiando en Dios".

    Y no, no es locura, ni falta de consideración, no es haber perdido la razón o estar fanatizado, es mucho más simple que eso. Es porque confiamos en Dios.

    Solo aquel que ha experimentado la respuesta de Dios en el momento de mayor oscuridad sabe que la flecha puede estar dirigida hacia él, puede salir disparada a toda velocidad de aquel arco, pero sabe también que: "el hombre recto mirará su rostro" (v. 7); y que Dios guardará su pueblo.

    No hay temor de lo que el hombre pueda hacer contra los hijos de Dios, incluso si lograran su cometido de lastimar a los escogidos de Dios, pues la confianza no está puesta solamente en la preservación de la vida, sino en la justicia de Dios, la cual pagará al malo según sus impiedades y dará al creyente justicia y vida eterna.

    Con eso en mente, fortalezcamos nuestra fe y afirmemos nuestros corazones en las promesas divinas.

    Isaí Rodríguez Ruiz

    4 min
  • En su reposo. El malo. T24. E10.

    En su reposo. 07/12/2022. T24. E10.

    "El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos".

    Sal. 10:4

    El malo

    ¡Qué figura tan despreciable es la de aquel que hace maldad!

    El salmista describe detalladamente la vida de aquel que solo piensa en hacer mal; y de todas las características que lo definen, la que destaca sin lugar a dudas es su rechazo de Dios.

    No lo reconoce, ni lo acepta en su vida, mucho menos lo busca; es más, desde su óptica, Dios ni siquiera existe o está demasiado ocupado con otros asuntos como para mirar al hombre.

    Estas ideas son las que lo llevan a sentirse libre de todo juicio, de toda condena, de todo señalamiento en su contra.

    No tiene sentimiento de culpa, porque piensa que nadie ha de juzgarlo, y así es como lleva a cabo sus maldades con aparente impunidad.

    El orgullo, la autosatisfacción, la vanidad, y el egocentrismo han convertido al hombre en un ser perverso que niega la existencia de Dios.

    Pero David no tiene dudas.

    Dios existe, y es juez justo, y con justo juicio ha de traer frente a sí a todos los hombres, incluyendo aquellos que creyeron que nunca serían juzgados por sus malas obras. Ni uno solo quedará impune.

    El malo puede jactarse cuanto quiera, puede creer que burla la justicia y escapa del castigo, pero tan cierto como que cada mañana hay un amanecer, es inevitable el castigo divino sobre la maldad.

    Dios no está lejos, ni olvida, ni se esconde. En el día del juicio se levantará, dará la recompensa al malo de su propia mano, amparará al huérfano y quebrantará al impío.

    Él es Rey, y perseguirá al malo hasta desaparecer todo rastro de maldad de sobre su reino.

    Al humilde oirá, y dispondrá su corazón para atender al quebrantado de corazón.

    Su justicia brillará en el cielo, y su pureza exterminará todo rastro de impiedad.

    Sea su gracia sobre nosotros.y aleje nuestros corazones de la maldad.

    Isaí Rodríguez Ruiz

    4 min
  • En su reposo. Cantar y contar. T24. E9.

    En su reposo. 06/12/2022. T24. E9.

    "Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas".

    Sal. 9:1

    Cantar y contar

    Para la gran mayoría de los cristianos es claro que los salmos son básicamente canciones; es decir, tenían música y eran usados para la liturgia dentro del templo de Dios en Jerusalén.

    Su uso actual, mas devocional y reflexivo, no puede perder de vista su propósito original.

    El versículo 2 señala el objetivo más claro y obvio: ". . . Cantaré a tu nombre, oh Altísimo".

    Eran recursos para expresar poética y melodiosamente el sentir del corazón del pueblo de Dios. En ese sentido, son alabanzas, gratitud, peticiones,  desahogo, clamor, alegría, gozo.

    Las emociones humanas expresadas hacia Dios como el principal y único motivo de adoración, por el arte de la música.

    Los salmos, como los cantos de hoy, han de expresar siempre lo que sentimos por Dios; y han de cantar lo maravilloso que él ha sido, es y será para con los suyos.

    Pero hay un detalle que parece olvidarse sobre los salmos. No son solo para cantar, sino también para contar.

    En ese sentido, los salmos, y por ende los cantos de todos los tiempos, deben también mirar hacia este objetivo: "contar todas tus maravillas".

    Es claro que Dios no necesita que le contemos lo que él ha hecho, pero sí lo necesita el mundo.

    El arte de la música debe ser un instrumento para contarle a los demás lo que Dios es, lo que ha  hecho antes y lo que puede hacer por aquel que no lo conoce.

    Los salmos, los himnos, los coros, las canciones, sin importar el género musical, su lugar en el tiempo, o su origen cultural, deben cumplir con estos dos objetivos: cantar y contar la grandeza de Dios.

    Mientras se utiliza la habilidad artística para expresarse, y se aplican todos los recursos musicales que cada generación aporta, la iglesia debe seguir priorizando cantar, glorificar, exaltar el nombre de Dios con sus canciones, pero también contar, anunciar, declarar al perdido, al necesitado, al mundo entero, de este buen y gran Dios que nos salvó y también los puede salvar a ellos.

    Analicemos nuestros cantos; y más allá de géneros o estilos preferidos, prioricemos que las letras exalten el precioso nombre de Jesús, y proclamen al mundo el amor de Cristo por el perdido.

    Cantemos y contemos la gloria de nuestro bendito Salvador.

    Isaí Rodríguez Ruiz

    5 min
  • En su reposo. ¿Qué es el hombre? T24. E8.

    En su reposo. 05/12/2022. T24. E8.

    "Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?".

    Sal. 8:4

    ¿Qué es el hombre?

    Cuando contemplamos la grandeza de la creación suele generarse esta sensación de pequeñez e insignificancia en un espacio en el que la enormidad del universo se nos presenta incomparable.

    Y así es como surge esta pregunta.

    ¿Que somos ante tal magnificencia?

    Pero lo que para unos es una pregunta filosófica, reflexiva, y sin una respuesta clara, para David solo es un punto de partida para reconocer la identidad que hemos recibido.

    ¿Qué es el hombre?, es una pregunta que parece tener solo una respuesta: "nada". No somos nada frente a la belleza y majestuosidad de todo lo que DIos ha creado. Y sin embargo, el mismo salmo nos lleva a reconocer que, siendo nada, somos todo.

    No somos nada, y a pesar de eso, somos todo, todo lo que Dios anhela, lo que Dios desea. Somos la creación especial del Señor, a quienes, sin merecerlo y por el puro deseo de su corazón, nos ha hecho su especial tesoro, y es por eso que a pesar de no ser nada, para él somos todo.

    Somos lo que somos, no por nuestra grandeza o fuerza, sino porque Dios, quien creó todas las cosas, nos ha entregado ese lugar de privilegio en todo el universo.

    Es cierto que el salmo incluye una visión mesiánica de Jesús, el Hijo de Dios a quien el Padre ha de entregar todas las cosas; pero esto no minimiza al hombre, lo engrandece todavía más, pues es precisamente el hecho de que Dios se hiciera hombre, para salvar al hombre, lo que nos hace diferentes y especiales de entre toda la impresionante creación del Todopoderoso.

    David atisba proféticamente al hombre salvado por el Dios-hombre, y semejante visión lo hace sentir todavía más nuestra pequeñez, pero no para sentirse miserable o insignificante, sino para reconocer la grandeza de aquel Dios que nos ha mirado con amor y misericordia, sin merecerlo.

    ¿Qué es el hombre? Es la corona de la creación en todo el universo, y el especial tesoro de DIos, a tal grado que nos ha provisto un Salvador, su propio Hijo, a quien podemos acudir para recibir vida eterna.

    Saberlo, como el salmista, ha de provocar en nosotros un cántico, un grito, una adoración genuina y profunda: "Cuán grande es tu nombre en toda la tierra".

    Bendita la gracia del amor de Dios.

    Isaí Rodríguez Ruiz

    5 min
  • En su reposo. Dios airado. T24. E7.

    En su reposo. 03/12/2022. T24. E7.

    "Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días".

    Sal. 7:11

    Dios airado

    ¿Puede alguien estar enojado con una persona y aun así amarlo?

    Con respecto a Dios, muchos todavía discuten hoy en día si ama o aborrece al pecador, como si fueran conceptos irreconciliables.

    Dios es amor, como bien sabemos, pero también es justo.

    Dios, por tanto, es capaz de aborrecer nuestro pecado y airarse contra nosotros por causa de su justicia, al mismo tiempo que nos ama de manera inimaginable, al grado de enviar a su propio Hijo para rescatarnos de la condenación a la que su propia justicia nos enviaría.

    El problema generalmente consiste en no saber distinguir el equilibrio entre estos dos principios.

    Hay un gran número de personas que solo ven al Dios de amor, misericordioso, tierno, comprensivo, tolerante y hasta consentidor de los hombres; dicen que no es capaz de ser malo y enviarnos al infierno, pues al cabo: "Dios es amor".

    Por otro lado, muchos se exceden en la importancia que le dan a la ira de Dios, y lo ven permanentemente airado con el mundo, el justiciero de la santidad, y un cazador de pecadores a los cuales enviar presuroso al infierno.

    Para muchos es inconcebible la idea de un Dios que nos ama pero que está airado con nosotros; sin embargo, esa es la verdad que emana de la Biblia, y para la naturaleza divina esto no representa ningún conflicto.

    Nos ama, pero no dudará en enviarnos al infierno si permanecemos en nuestros pecados, porque su ira no puede ser aplacada por el amor, sino por la justicia, y la justicia demanda castigo, y el castigo demanda sangre, muerte.

    Está airado con nosotros, pero su amor le impide quedarse cruzado de brazos mientras nos encaminamos a nuestra propia destrucción; su amor busca la forma de aplacar su ira, su amor lo lleva a la encarnación del HIjo, su amor lo lleva a tomar la cruz, su amor lo lleva a vencer la tumba, a satisfacer su justicia.

    Bendito sea el Dios que airado, nos sigue amando y esperando que corramos a él para aplacar su ira con la justificación que Cristo ganó para nosotros en la cruz del Calvario.

    Su nombre sea bendito por los siglos.

    Isaí Rodríguez Ruiz

    5 min
  • En su reposo. Dios sanador. T24. E6.

    En su reposo. 02/12/2022. T24. E6.

    "Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen".

    Sal. 6:2

    Dios sanador

    Las manifestaciones sobrenaturales de Dios en su trato con el hombre han existido desde la creación misma de Adán y Eva.

    Una de estas formas de relacionarse con sus criaturas es ofreciendo sanidad física y espiritual a los suyos.

    Aunque en la época del rey David, las manifestaciones espirituales no son tantas ni tan impresionantes como en otros tiempos anteriores y posteriores, lo que David sabe sobre Dios le basta para tener la certeza de que Dios sana a su pueblo.

    Es esta seguridad la que lo motiva a orar, a cantar y a pedir sanidad.

    Muchos discuten si Dios sigue sanando o no a su pueblo hoy en día, pero no cabe duda alguna en la Escritura de que Dios es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, como nos dice la carta a los Hebreos (He. 13:8).

    No solo su poder no ha cambiado, sino que su forma de tratar con el hombre sigue siendo la misma.

    Dios nos habla a través de su Palabra, que ya está completa en la Biblia, pero sigue manifestando su poder para confirmar y alentar el corazón de sus hijos.

    Así, Dios todavía sana, por lo que podemos unirnos al clamor de David y pedirle al Señor que toque nuestros cuerpos y nos sane según la grandeza de su misericordia.

    Podemos expresarle, como el salmista, el dolor, la angustia y sufrimiento que experimentamos, y pedirle que obre a nuestro favor.

    Pero con la misma pasión y sentimiento, podemos pedir que haga sanidad en alguien más, y eso es igualmente reconfortante y esperanzador, saber que escucha nuestro clamor y responde con poder a favor del enfermo.

    Por último, aunque no menos importante, el salmo da la idea no solo de una enfermedad física, sino de un dolor del alma por causa de los enemigos de David, lo que nos lleva a pensar que Dios no solo sana el cuerpo, sino también el corazón.

    ¡Qué grande es nuestro Dios!

    Pidamos con fe, él sigue sanando según la oración de sus hijos que claman en busca de su misericordia.

    Isaí Rodríguez Ruiz

    5 min

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Una reflexión bíblica que cada día nos lleve a tener un encuentro con Dios y disfrutar de la seguridad y reposo que nos da su presencia.