La iglesia puede dar respuesta a todos los tópicos que el mundo le presente, pero no debe enredarse en ellos, sino aprovecharlos para redireccionarlos hacia el tema más importante: el evangelio.
Juan el Bautista dedicó su vida a que el mundo estuviera preparado para la llegada del Mesías, y la iglesia debe dedicar su vida a llevar al mundo a conocer al único que puede librarlos de la condenación eterna.
Ni el conocimiento teológico, ni las experiencias sobrenaturales, ni las capacidades naturales son suficientes cuando no hay disposición para la obediencia.
Cualquiera pudo haber cumplido una parte de ellas, pero todas y con exactitud sólo uno: Jesus de Nazaret. Con esto podemos afirmar con certeza que él es el Mesías prometido, el Hijo de Dios, El Salvador del mundo.
Valoremos la oportunidad que Dios nos da de guardar nuestra vida al obedecer su palabra. Leamos, meditemos y practiquemos la Escritura, pues es la única forma de encontrar la vida que Dios nos ofrece.
Dios no actúa injustamente. No emite un juicio basado en su arbitrio personal. No. Cuando llegue el momento, Él tendrá las pruebas y testigos en contra de la humanidad rebelde.
Ojalá que en el proceso de nuestra meditación de la Escritura nos demos cuenta que de eso se trata todo. De ver cómo Dios nos muestra el camino hacia la inevitable eternidad, que las opciones son solo dos: la vida eterna con él, o la muerte eterna alejados de su presencia.
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About En su reposo, con el pastor Isaí Rodríguez Ruiz
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Una reflexión bíblica que cada día nos lleve a tener un encuentro con Dios y disfrutar de la seguridad y reposo que nos da su presencia.