Los astrólogos señalan que el año no comienza el 1 de enero -como lo dice el católico calendario Gregoriano- sino cuando cada quien nace. Es decir, cuando cada quien cumple años.
Y con ese enfoque, después de la calamidad mundial generada por el Coronavirus, la verdad es que quienes estamos vivos, hayamos brincado el COVID19 nos hayamos infectado no, a estas alturas es como volver a nacer.
El 2020 pasamos de sentir indiferencia -entre diciembre del 19´y enero del 20´-, después, incredulidad, en febrero, y ya en marzo, preocupación.
También frustración por todo: el aislamiento, los cierres de empresas, el desempleo, el distanciamiento de amigos y familiares, el alejamiento de nuestras costumbres.
Este año crecieron: la violencia intrafamiliar, la violencia contra las mujeres, la ansiedad, la incertidumbre, el homicidio, el suicidio y la desesperación.
Pero cayeron el empleo, la inversión, la creación de empresas, la confianza, el índice de felicidad y la productividad.
A pesar de esos hechos desfavorables, tuvimos aciertos: