Seis años es poco tiempo para llevar a cabo una transformación total en un país como México.
Los principales problemas del país, de acuerdo con el diagnóstico del propio presidente Andrés Manuel López Obrador en campaña, son la corrupción y la impunidad.
En su informe de ayer, el presidente aseguró que cumplió ya 95 de 100 compromisos.
Pero la corrupción no termina.
Y la eficiencia no termina de llegar.
Más aún: el presidente prefirió las frases chabacanas antes que la sobriedad de un discurso auténtico, o la contundencia de cifras traslúcidas.
“Estamos logrando la cuarta transformación de forma pacífica”: con más muertos por crimen organizado no encuentro la paz por ningún lado. Con la confrontación con quienes piensan distinto, tampoco.