Encuentran a la enorme ballena prehistórica de Perú uno de los animales más grandes que jamás ha existido en la historia de la tierra.
Viajamos al desierto de Ica, en el sur de Perú.
Bajo un sol implacable que castiga la arena y la roca…se escondía un misterio de casi 40 millones de años de antigüedad.
Este seco y polvoriento paisaje fue, en aquel lejano tiempo, una costa cálida, bañada por un mar poco profundo.
Y lleno de vida.
Durante años, un equipo de paleontólogos peruanos y europeos han estado excavando en esa zona.
Retirando, capa tras capa, de sedimento endurecido hasta dar con un botín prehistórico.
Un esqueleto inmenso, denso y enigmático.
Perteneciente a uno de los animales prehistóricos más grandes jamás vistos.
Es tan enorme que, al principio, pensaban que sus vértebras eran rocas colosales.
Hasta que indagaron a fondo y descubrieron la estructura de aquel titán de las profundidades marinas.
El mundo científico contuvo la respiración.
Aquellos restos desafían todas las escalas conocidas.
La especie ha sido bautizada como Perucetus colossus, la ballena colosal de Perú.
Un nombre que hace honor a su tremenda envergadura.
La ballena de Perú vivió durante el Eoceno medio, hace entre treinta y ocho y 40 millones de años.
Cuando el planeta era más cálido y los mares cubrían extensas zonas que hoy son desiertos.
En ese océano antiguo se movía una sombra descomunal, que dominaba las aguas costeras.
De momento, su esqueleto sigue incompleto.
Trece vértebras, cuatro costillas y un hueso de la cadera.
Pero con esas pocas piezas del enorme puzle nos hacemos una idea de sus desorbitadas medidas.
Cada vértebra pesa más de 100 kilos.
Y son huesos muy gruesos y densos, comparables al mármol tallado.
Una densidad que sirvió para que la colosal ballena de Perú se mantuviese estable en las aguas costeras poco profundas.
Su dantesco cuerpo estaba preparado para flotar bajo la superficie, como un submarino biológico.
Las estimaciones científicas calculan que el Perucetus pudo pesar entre 85 y 340 toneladas.
Un rango bastante impresionante.
La mayor ballena azul registrada pesó 190 toneladas.
Pero este antepasado fue su hermano mayor en la prehistoria.
Con una longitud de casi 20 metros, pero con una masa mayor que la de la ballena azul.
Era más corto que la ballena pero más corpulento.
El esqueleto completo del coloso de Perú hubiera pesado entre 5 y 8 toneladas.
Todo un armazón óseo en movimiento.
Su cuerpo fue pesado y robusto al contrario que el esbelto cuerpo de las ballenas actuales.
Perucetus fue un gigante lento, aunque imponente, adaptado a un mundo marino muy distinto al actual.
Al no haber dado con su cráneo ni con sus dientes, no sabemos con certeza lo que comía ni cómo cazaba.
Los especialistas tienen claro que viviría cerca del fondo marino.
Y se alimentaría de presas lentas y de sedimento.
Perteneció a los basilo sáuridos, los pioneros del gigantismo marino.
Estos titanes cetáceos aparecieron antes de lo que pensábamos.
Mientras nuestros continentes todavía estaban cambiando de forma.
Los primitivos océanos de nuestro mundo, permitieron la evolución de estos grandiosos cuerpos.
Quizás, existieron otros seres aún mayores.
De momento, los huesos recuperados del Perucetus se conservan en el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima.
Así que hoy, mientras caminemos por esa arena y polvo, recordaremos que hace millones de años…
Aquello fue un mar en el que…
Existieron ballenas más grandes de lo que pudimos llegar a imaginar.