Tercera y última parte del capítulo diez, donde el apóstol termina de responder a la pregunta de los corintios sobre lo consagrado a los ídolos.
La iglesia de Corinto estaba en medio de la cultura greco-romano, idólatra, pagana y altamente inmoral, y la corrupción se estaba metiendo dentro de la iglesia. El apóstol, como el padre espiritual y el pastor fundador, enseña, corrige, y amonesta a la luz del señorío de Cristo; si Cristo es el Señor, en la iglesia de Corinto, o en la iglesia hoy, los problemas serían diferentes, se solucionarían en Cristo; pero, el quiebre de la unidad, y el deterioro de la santidad, son consecuencia de haber abandonado al Señor y haber puesto otros señores.
El plan de Dios, la salvación por medio de Cristo, también está en peligro en Corinto, y hoy en la iglesia; Pablo enseña tres renuncias altamente sacrificiales, que debe hacer el cristiano por la salvación de otros. Como los corintios, nosotros creemos que el plan de salvación llegó hasta nosotros, y allí terminó; los "otros" los que Jesús vino a buscar y a salvar, los perdidos, eran ignorados y subvalorados por los corintios, y es totalmente aplicable a nosotros hoy. Renunciar a nuestra libertades, aún adquiridas, renunciar a nuestro protagonismo en el plan de salvación, y renunciar aún, a nuestros derechos fundamentales, como hizo el apóstol Pablo, por alcanzar a otros para Cristo, teniendo como único modelo al Protagonista y autor de la salvación.el cuál filip 2, ; Pablo da testimonio de quien es su modelo: ¿Quien es tu modelo hoy?