El ascetismo, un estilo de vida caracterizado por la abstinencia voluntaria de placeres mundanos y la práctica de la autodisciplina como supuesta manera de alcanzar la salvación, era otra de las amenazas a la iglesia de Colosas. El apóstol Pablo nos recuerda que, como creyentes en Cristo, ya no estamos sujetos a las reglas y tradiciones humanas que buscan controlar nuestro comportamiento, como si pudiéramos ser perfectos solo con seguir leyes externas y nos anima a no dejarnos engañar por las reglas humanas, que, aunque parecen sabias y piadosas, en realidad no tienen poder para transformar nuestro corazón ni para alejarnos del pecado.
Esta exposición nos anima a enfocarnos en nuestra relación auténtica con Cristo, quien realmente nos transforma.