En muchos casos las grandes empresas, si bien aportan un bien a la sociedad, su actividad puede generar un costo medioambiental o social, en muchas ocasiones terrible. Este caso no es solo una gran excepción, sino también un gran ejemplo de cultura organizacional.
José Antonio Aguilar nos muestra cómo el éxito de una organización tan compleja está acompañado de una ética de respeto entre comunidades y de protocolos de máxima claridad y transparencia.