Enmudeció la guitarra
El mundo entona por tientos
las lágrimas que desbordan
los gritos y los lamentos
de las almas que lloramos
esas manos ya en silencio.
Hicieron cantar las cuerdas
que abrazaban la cintura
de su guitarra ya muda
y dejar volar las notas
que ya vagan soledades
que no encuentran las bondades
de quien les diera la vida.
México llora en la pena
de saber que se quedo
con su postrera sonrisa
con su última mirada a
los cielos, a los hijos
El mandoble de una espada
maldita tan traicionera
como la muerte lo fuera
seccionó las primaveras
que le quedaban por ver,
Con ellas las melodías
que nos regalara un día
escrita entre las aguas
esas dos que navegó
entre el mundo y Algeciras.
Félix grande y tantos cientos
de hacedores de promesas,
sevillanas, malagueñas
entre el verdor del olivo
los olores a azahar
y ese aroma a infinito
que le dejaba su mar.
Ese mar de su Algeciras
donde llevara su alma
donde navega el amor
mientras recoge las palmas
que lo reciben ahora
y que le dimos un día
nunca se me olvidará
no la voz que de su boca
jamás se atrevió a sonar
mientras hablaban las cuerdas
que tañeran suavemente
tocando por alegrías
las manos del gran maestro
las de paco el de lucía.
chema muñoz ©