Enrique Liñero, director general de Sandoz México, Centroamérica y el Caribe es un líder que no entiende la mediocridad. Su brújula está marcada por la pasión, la disciplina y una ambición irrenunciable por crecer y hacer crecer a los demás. Desde el fútbol de su infancia hasta los consejos de sus mentores, ha cultivado una mentalidad donde competir es imprescindible, pero nunca a costa de los valores.