
Sign up to save your podcasts
Or


Su palabra nos enseña a estar preparados para su venida Mateo 25:1 - 13
¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan Habacuc 1:3. El libro de Habacuc nos recuerda como Dios siempre cumplirá el proposito que tiene para su pueblo, aun Habacuc quejandose con Dios por el proceso que estaba pasando, Dios tiene un plan.
La oveja se descarrió sola, la mujer, por descuido había perdido su dracma, pero el denominador común entre ambas parábolas fue el gozo extraordinario por hallar lo que se les había perdido. Había un gran motivo para festejar y compartir su felicidad con la gente que amaban. Los fariseos y demás doctos en la ley se consideraban perfectos por cumplir la ley y despreciaban a esta gente a la que consideraban no grata en cambio Jesús conocía la condición de cada persona que se acercaba a el y mostro compasión por el perdido y los desvalidos y siempre procuro ayudarlos.
El reino de los cielos es semejante... Nuevamente en estas dos parábolas, el escritor compara el reino de los cielos con objetos de sumo valor: Un tesoro y una perla preciosa, ambos pasajes resaltan la belleza y el valor del reino de los cielos frente a todo aquello que el ser humano común considera valioso. Nada es comparable con las bendiciones que reciben los que encuentran este reino.
Cuando la semilla de mostaza crece, se convierte en un árbol grande, que durante el otoño, cuando las ramas adquieren rigidez, aves de diversas especies se refugian allí de las tormentas, descansan y se esconden del calor del sol. la tierra. Esto, es una comparación con el reino, ahora la pequeña semilla hoy es un gran árbol que ofrece cobijo a todos. la tierra. El sentido de la Levadura en la parábola en el reino de Dios, una fuerza penetrante, que todo lo invade, todo lo transforma, lo revoluciona. Acompañanos en esta enseñanza.
Esta parábola conocida como la del sembrador, es una de las pocas que se hallan en los tres evangelios sinópticos, el énfasis de la parábola más que en el agricultor está en los cuatro tipos de terrenos en los cuales cae la semilla: El camino, el terreno pedregoso, el terreno espinoso y el terreno fértil. ¿Qué clase de terreno es nuestro corazón?
Analizaremos la parábola del vino y los odres, y evaluaremos su condición como discípulos de Jesús, amoldándose al evangelio y no amoldando el evangelio a nuestra conveniencia. La otra comparación tiene que ver con las vestiduras y como el trasfondo de esta ilustración apunta hacia la ley... ¡Acompañanos en esta enseñanza!
Todas nuestras enseñanzas en un solo lugar, vuelve a escuchar cada mensaje cuando quieras y donde quieras.
Todas nuestras enseñanzas en un solo lugar, vuelve a escuchar cada mensaje cuando quieras y donde quieras.
From the publisher's feed