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Salomón dijo: «Mi esposa no debe vivir en el palacio de David, rey de Israel, porque los lugares donde ha estado el arca del Señor son sagrados».
Salomón ofrecía holocaustos al Señor los días correspondientes, según lo ordenado por Moisés: los sábados, las fiestas de luna nueva, y las tres fiestas anuales, es decir, la de los Panes sin levadura, la de las Semanas y la de las Enramadas.
Salomón asignó turnos a los sacerdotes, a los levitas los estableció en sus cargos. a los porteros y aun en lo referente a los tesoros, porque así lo había ordenado David. Así el templo del Señor quedó perfectamente terminado.
Hiram, por medio de sus oficiales, le envió a Salomón barcos y marineros expertos. Estos y los oficiales de Salomón navegaron a Ofir y volvieron con unos quince mil kilos de oro, que le entregaron al rey Salomón.