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Absalón hijo de David, auto coronado rey, persigue a su padre, con un numeroso ejército.
El SEÑOR interviene ante la supremacía numérica del enemigo “el bosque causó más muertes que la espada misma”.
Cuando yo como padre no disciplino con amor a mis hijos, los extraños lo hacen con dureza: “Joab, clavó en el pecho de Absalón tres lanzas”. Ahora toca informar
Pobre David, ese ratico con Betsabé le salió demasiado caro, lloraba y decía: «¡Ay, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón, hijo mío!
Todos decimos que no estudiamos ni nos educaron para casarnos ni para criar hijos, pero la Biblia es más que clara en estos puntos.
1. No adultere, aunque su cónyuge no se merezca su fidelidad, el pacto es con DIOS,
2. Discipline a sus hijos, hoy todos tenemos el cerebro lavado por los medios, el que le pega a un hijo es un abusivo y maltratador, FALSO, por eso las nuevas generaciones son abusivas e irrespetuosas, no termines como David
“¡Ojalá hubiera muerto yo en tu lugar! ¡Ay, Absalón, hijo mío, hijo mío!”, creo firmemente que lo decía de todo corazón.