A lo largo de esta temporada cuestionamos al monstruo, al héroe, al villano, a la víctima, al que calla, al que castiga.
Pero queda una pregunta final.
¿Y si todos fuéramos un poco de todo eso?
¿Y si la línea que separa el bien y el mal no estuviera afuera, sino dentro?
¿Y si las contradicciones que criticamos en otros también vivieran en nosotros?
Este episodio no señala.
Invita.
A mirarnos sin filtros.
A aceptar nuestras propias sombras.
A reconocer que la complejidad no nos hace peores… nos hace humanos.
Tal vez no se trata de elegir entre blanco o negro.
Tal vez se trata de aprender a convivir con los grises.
Porque en los grises, nada es absoluto.