Cuando el mes de Octubre sigue avanzando, nosotros seguimos aquí, llevándoles todo el contenido posible, en cuanto a folclore y tradiciones se refiere, en esta cuarta temporada. Una temporada que ya enfoca su recta final y que dicho sea de paso, dentro de nada, alcanzaremos el programa número 150, una cifra muy significativa ya que éste quien suscribe nunca imaginó que, cuatro años después, estuviésemos aquí llevando lo mejor que tenemos cada semana. Trabajamos siempre pensando en no ser repetitivo y que allá donde nos oigan se sientan partícipes de este programa, ya que abogamos por llevar información de todas las isla por igual, cosa ésta muy complicada en ocasiones, debido a la poca actividad que pueden tener algunas de ellas. A la altura que estamos de temporada, seguimos teniendo pendiente, traer alguna entrevista desde El hierro ya que es la única isla en cuanto a entrevistas se refiere, que no hemos tenidoen el programa en la presente temporada, pero que intentaremos poner toda la carne en el asador, para poder ofrecerles alguna entrevista procedente de esta isla tan maravillosa, antes de poner punto y final a esta temporada, que ya comienza a dar sus últimos coletazos.
La primera intervención de Paco Bolaños nos dará a conocer un documento bajo el título Historia Antigua de La Palma. El Bejenao bajo el tránsito de las constelaciones. De la autoría de Miguel A. Martín González
Existe un principio básico entre los científicos y es que no puede entenderse el funcionamiento del todo sin tener en cuenta cada una de las partes, el ámbito de aplicación y el contexto preciso. Por ello, nos vamos a trasladar a un lugar emblemático en la isla de La Palma, el Bejenao, para intentar desentrañar alguno de los secretos mejor guardados por seres humanos de otros tiempos que buscaron en las alturas las respuestas a su existencia.
Lo que para nosotros no es más que un hito geográfico, un estratovolcán o elevación volcánica compuesta por la superposición sucesiva en diferentes períodos de episodios eruptivos de capas de lava, o de lavas y cenizas, con un millón de años de antigüedad alzado directamente sobre el Complejo Basal, para los awara (antiguos habitantes de la isla de La Palma) representaba un lugar simbólico, el paraje privilegiado donde se manifiesta lo sagrado, el santuario donde el cielo y la tierra se unen, la imagen predilecta del centro del mundo. La montaña perfecta.