Hoy iniciamos febrero meditando en Juan 3:16,
una declaración que sostiene toda la fe cristiana.
Hablamos del amor de Dios como una decisión eterna,
un amor que no se expresó con palabras,
sino con entrega: la cruz, la sangre derramada
y la resurrección de Jesús.
Este episodio nos invita a comenzar el mes
descansando en una verdad fundamental:
somos amados, no por lo que hacemos,
sino por quién es Dios.
Bienvenidos a este espacio
donde el corazón se encuentra con la fe.
Entre el Alma y Dios.