La agenda global entra en una fase de máxima tensión. Venezuela enfrenta una transición inédita tras la captura de Nicolás Maduro y el control estadounidense de sus activos petroleros, mientras se profundiza la ruptura diplomática regional. En Irán, la represión de protestas masivas deja cientos de muertos y abre la puerta a negociaciones de alto riesgo. Estados Unidos vive su propia crisis interna, con protestas nacionales, una investigación criminal contra la Reserva Federal y crecientes fracturas políticas. Además, el Ártico, Asia-Pacífico, Europa y África completan un tablero internacional marcado por la incertidumbre extrema.